Scyla: En primer lugar, encantados de tener por aquí.
J.M. Pallarés: El placer es mío. Os agradezco la ocasión de poder hablar sobre la novela.
Scyla: ¿De qué va “El tejido de la espada”? ¿Cómo la definirías?
J.M. Pallarés: Resulta difícil delimitar con exactitud de qué va una obra en la que suceden tantas cosas como en ésta. Por un lado, es la historia de un hombre que lucha para liberarse de las trabas que le impiden ser él mismo, y a la vez, paralelamente, es la historia de un mundo que se transforma con todas las resistencias que eso supone. También es una historia de amor que pretende mostrar su poder redentor. Y por otro lado, también, y quizá por encima de todo, es la historia de cómo se puede luchar contra la maldad a espadazo limpio, que supongo es una idea nos une a todos los aficionados a la fantasía, un sueño que nos gustaría poder cumplir en la vida real, aunque sepamos que es imposible.
¿Definirla? Es mi historia y la de todos, creo yo. Una historia de personas, de monstruos, de guerra y de amor, todo mezclado. Difícil de definir, ¿a que sí?
Scyla: ¿El ambiente es medieval?
J.M. Pallarés: Pertenezco a la última generación que tuvo la oportunidad de ver un mundo que no difería demasiado del medieval, aunque sólo fuera durante las vacaciones del verano. De ahí mi elección, y respondiendo a la pregunta: rememora libremente el bajomedievo, sí.
Scyla: Se ha asignado el sello fantasía mediterránea a este título. ¿Qué características ofrece respecto a la fantasía anglosajona?
J.M. Pallarés: La fantasía anglosajona se ha construido sobre un escenario norteño, recrea una época lindante con el estertor del Imperio Romano que se extiende en el tiempo hasta el asentamiento definitivo de los pueblos nórdicos, y extrae su esencia del folclore y las leyendas celtas y escandinavas. La mediterránea se ambienta en zonas más meridionales y calurosas, y responde a un panteón fantástico variado: heleno, egipcio, árabe, hebreo, romano, etc. Abarca una época más amplia, tienen cabida las Cruzadas y las primeras dinastías del Antiguo Egipto.
En el ámbito de las criaturas, hay muchas en común, sin duda. Tal vez la diferencia más evidente reside en que la fantasía anglosajona pivota en torno a un grupo de compañeros en busca de un objeto de propiedades maravillosas, la «quest», mientras que la mediterránea se centra en torno al clan o familia en sentido extenso y la resolución del conflicto se consigue a través de la guerra. Supongo que esto podría servir a modo de orientación.
Scyla: Ese toque mediterráneo afecta también a las criaturas de la novela...
J.M. Pallarés: Existen iconos comunes a toda la península, como la bruja o el toro, y otros de carácter más local, como los propios de la
Baylía, y algún que otro préstamo: el
roblón forma parte de mitología cántabra, el
dip o
perro vampiro es catalán.
En cuanto a los monstruos comunes o similares a los que antes me refería, es evidente que los
licaones de la novela guardan un gran parecido con el
trasgo y el
orco anglosajón. Acabo de darme cuenta al escribir estas líneas de que en mi novela falta el ogro o el gigante, un elemento común presente en todo el folclore europeo, tanto de la zona nórdica como de la cuenca mediterránea.
Scyla: Una de las características de la novela es el tratamiento realista de la acción, ya sea el asedio, la ordalía en las calles de Villafranca o la batalla campal. ¿Cuánto hay de real y cuánto de ficción?
J.M. Pallarés: Resulta muy difícil recrear de la nada un mundo completo; por eso, la fantasía ha bebido de la historia a grandes tragos, por no decir que la ha saqueado a voluntad. Soy un gran aficionado a la historia de Roma y a la Edad Media, incluyendo la parte militar, a pesar de que su predicamento a nivel universitario es relativamente pequeño.
He seguido los manuales de John Clements y el célebre tratado de Hans Talhoffer para el manejo individual de las espadas. La batalla campal es fantástica, pues cohabitan elementos muy variados e imposibles de reunir en un enfrentamiento real. La caballería deva es un trasunto de la caballería pesada francesa en Agincourt (1415), y el campo de batalla se parece muchísimo, pero, sin embargo, la añagaza táctica empleada por Germán Heredia en El caldero de las brujas se inspira en la estrategia utilizada por los almohades en Alarcos (1195).
La escritura suele ser una especie de “cajón de sastre” donde se amontona todo un cúmulo de lecturas, y luego se funden unas cosas con otras. Después, el escritor debe sacar de ahí una historia coherente, lo cual no es nada fácil ni se consigue siempre.
Scyla: Quien ha leído la novela destaca sobre todo su profundo dominio del lenguaje y de la escritura, aparte de la acción, la magia y la emotividad.
J.M. Pallarés: Bueno, eso no me corresponde valorarlo a mí. He usado el lenguaje más claro posible, aunque he empleado términos muy específicos, y he procurado que los textos no fueran excesivamente literarios; no lo he conseguido del todo en algunas partes del libro, pero algunos lectores me han comentado que eso no ha entorpecido la lectura, lo cual ha supuesto un alivio considerable.
La emotividad es siempre el punto flaco de los escritores de fantasía. Este registro se trabaja poco y mal, y a menudo incluso es despreciado, lo cual me parece un gran error. He roto una lanza por lo emocional y espero haber aportado al menos mi grano de arena, a ver si acabamos de una vez con ese «maleficio».
Scyla: En general, un sector del público manifiesta ciertas reticencias a las obras escritas en castellano.
J.M. Pallarés: El público tiene una inteligencia instintiva para saber qué le gusta y en qué gasta su dinero. No hemos de olvidar que el «fantástico» forma parte del ocio. El presunto resquemor del lector hacia el autor español no es nuevo; lo he leído antes referido a géneros en los cuales el tema ya está superado, caso de la novela histórica o del género negro. Es cuestión de paciencia, y sobre todo, de ofrecer al lector historias que le toquen las tripas y el corazón, que le emocionen. Una vez conseguido eso, importa poco el nombre del autor, la nomenclatura castellana o anglosajona de los personajes o el idioma de la novela.
Scyla: Pero eso todavía no ha ocurrido en la fantasía, ¿no?
J.M. Pallarés: El mercado europeo es una suma de mercados pequeños por los que corre poco dinero. El escritor anglosajón es profesional y la mayoría de los autores europeos, no, y en este caso, el hábito sí hace al monje. La novela norteamericana ha realizado una apuesta por la comercialidad basada en la agilidad narrativa y en el respeto a un modo de entender la épica que ha conectado bien con varias generaciones de lectores. La reticencia se superará en cuanto la literatura fantástica en castellano incorpore esos valores.
Scyla: ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre “El tejido de la espada” y las novelas extranjeras de Timun Mas?
J.M. Pallarés: Muchísimas y ninguna. He querido escribir una historia de interés para el lector, y con tal fin, no me ha importado evocar todo cuanto me ha emocionado en mis lecturas de autores extranjeros, muchos de ellos publicados en su momento por Timun Mas, uno de los sellos de fantasía (y no sólo épica) en castellano más veteranos de cuantos siguen en la brecha.
De todos modos, el número de autores es tan grande y los registros tan variados, que resultaría difícil decir a qué novelas concretas de su catálogo podría parecerse “El tejido de la espada”. Lo prudente es dejarlo a juicio de los lectores, ya que a cualquier autor, que en realidad vive dentro de su novela, le resulta difícil ver los parecidos y las diferencias con otras obras; lo lógico es que la suya le parezca diferente a todas, ¿no?
Scyla: “El tejido de la espada” no forma parte de ninguna saga, pero ¿podría haber alguna continuación?
J.M. Pallarés: Nunca digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre. De momento no tengo planeada continuación alguna, aunque sería hipócrita por mi parte afirmar que no se me han ocurrido otros argumentos ambientados en este mundo. ¿Quién sabe…? En parte va a depender de que haya una coyuntura favorable a escribirla, entre otros proyectos que estoy abordando ahora. El tiempo dirá.
Scyla: ¿Quiénes son sus referentes como lector y en qué medida le han influido?
J.M. Pallarés: Los autores de novelas de aventuras, y por encima de todo: Haggard y Stevenson. Y bueno, sería absurdo decir que Tolkien o Leiber no ejercen influencia alguna. Todos los escritores de fantasía actuales somos hijos literarios suyos. En otro orden de cosas, más técnico, debería mencionar a Salvatore, del cual me gusta la fuerza y la agilidad de sus historias. Sería difícil elaborar una lista, la verdad, ya que, debido a mi edad, las lecturas se funden en mi memoria. Todos tendemos a leer cosas distintas en épocas diferentes de la vida.
Scyla: ¿Cómo definiría el trato con la editorial a lo largo de todo el proceso de la novela?
J.M. Pallarés: Muy correcto y profesional. Me gustaría dar las gracias al editor ejecutivo, José López Jara, por su paciencia, y a Covadonga D`lom, la editora, por el empeño demostrado. Sin ellos, dudo mucho que este barco hubiera llegado a buen puerto.
Scyla: ¿Qué le dirías a un lector de Scyla que dude a la hora de iniciarse en “El tejido de la espada”?
J.M. Pallarés: Que no le tema a algo que parece diferente a primera vista; que se busque un sitio cómodo, provisto de una buena luz, y que espero que la lectura del libro le transporte a otro mundo en el cual nos veremos sobre un campo de batalla y con una espada en la mano. Al fin y al cabo, allí es donde nos gusta encontrarnos a todos, ¿no?, y de eso el libro tiene una dosis abundante... Y sobre todo, que mi interés ha sido su placer, porque ¿de qué serviría escribir libros si nadie los leyera? No habría literatura sin lectores, y eso es algo que yo no olvido nunca cuando me siento a teclear delante del ordenador.
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| El tejido de la espada |
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| Autor/es: Pallarés, J.M. |
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| Título Original: |
| Editorial: Timunmas |
| Colección: Fantasía Épica |
| Fecha Publicación: 18/06/2008 |
| ISBN: : 978-84-480-3655-3 |
| Páginas: 734 |
| Cubierta: Tapa dura con sobrecubierta |
| Precio: 20,50 € |
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Una saga familiar, los Heredia, lucha por conquistar su destino en las mágicas tierras de Brumalia, un mundo cuyos confines se desdibujan entre nieblas, se enfrentan a muerte las matrías, hermandades de brujas bajo cuyo yugo viven y padecen hombres e inmortales por igual. Un imperio lejano los vigila y controla, pero no hace sentir su presencia hasta que la magia no sufre una profunda alteración que pone la vida de todos en peligro.
En esta tierra convulsa, Germán Heredia lucha también por superar su maldición personal, el destino que ha dispuesto su madre, la vieja bruja Liduvina, y que se cierne como una maldición invisible sobre él y sus hermanos. Es en Nictálope, la espada maldita, donde se oculta la clave de todo, pero mientras tanto, pende sobre su cuello como una amenaza maligna o incluso... liberadora.
J. M. Pallarés (Zaragoza, 1966) es Licenciado en Derecho y vive en Madrid, donde ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria como guionista, traductor y escritor.