El pasado febrero, Martín Piñol publicó con Timun mas una divertida y corrosiva novela, "Una de vampiros", que está teniendo mucho éxito de crítica y público, por su particular y negro humor, una extensión de la labor de su autor como novelista, guionista y humorista. Hoy os ofrecemos una entrevista que hemos mantenido con Piñol, en la que os presenta este libro.
Scyla.com: Monologuista y también escritor, puesto que ya habías publicado otros libros, y has trabajado en televisión y radio como guionista (de hecho estás titulado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Pompeu Fabra. No puede decirse que carezcas de experiencia… ¿Te costó decidirte a escribir o realmente esto sucedió antes de tu actividad en Paramount Comedy, gracias a la cual te hiciste famoso –de los que trabajan de veras- en España?
Martín Piñol: Me encanta que la primera sea fácil de contestar. Yo escribo desde muy pequeñico, cuando hacía mis propios cómics del Inspector Gadget. A los 15, una editorial me publicó mi primer cuento en una antología y podías ir a una librería y encontrarlo. A esa edad, muchos sueñan con tocar en un grupo o jugar en un equipo importante, pero para mí fue una buena manera de concretar la felicidad. Desde entonces los premios, los libros publicados y los guiones emitidos se han ido sucediendo, con lo que se puede decir que soy un escritor metido a cómico, no un cómico metido a escritor. Y la señal de que es amor verdadero está en que con los libros no hay casi ni fama ni dinero (con Paramount sí) y aún así sigo escribiendo con la misma ilusión que cuando era pequeño (pero sin faltas, claro).
Scyla.com: El humor incisivo y gamberro, sin concesiones, es tu marca de la casa. Por supuesto, está muy presente en Una de vampiros, Martín Piñol es muy reconocible en esta novela. ¿Te resultó natural escribirla?
Martín Piñol: Sí, porque en una novela en primera persona, con un narrador sincero y sin filtros, se consigue rápido la empatía y el cachondeo. A mí lo que me cuesta es escribir cosas serias, porque mi forma de ver la vida ya lleva humor de serie, y acabo riéndome igual cuando escribo que dando clases en un máster.
Scyla.com: Parece que la novela está funcionando muy bien en las librerías… se nota que tu apuesta por el género vampírico no es la habitual. ¿Te ha felicitado mucha gente? ¿Lo esperabas con un tema tan concreto y ya aparentemente trillado?
Martín Piñol: Yo creo que el éxito está en llegar a los lectores que siempre han gozado con los clásicos vampíricos (Soy leyenda, Salem’s Lot, o Drácula, claro). Los pobres llevan cinco años viendo que una moda adolescente ha convertido a sus chupasangres favoritos en romanticones de instituto. Así que Una de vampiros es la novela que muchos de nosotros queríamos leer desde hace años, sin glamour ni brillos al sol. Pero igual que Déjame entrar, también escrita por un monologuista, la vida del protagonista y su ambiente son tan importantes como los vampiros.
Todas las historias han sido contadas, pero a mí lo que me interesa es contarlas yo a mi manera. Vampiros rodando snuff movies en Hollywood ya se aparta un poco de lo trillado, y un protagonista como Costales se parece más a los personajes de Raymond Chandler que a los de Stephen King.
Scyla.com: Lo que más sorprende de la novela es la facilidad con que se integra el tono de la novela con los tacos que utilizas a la hora de narrar. El ambiente en el que se mueven los protagonistas pide eso… ¿cómo tomaste la decisión de evitar las concesiones?
Martín Piñol: Me gusta que me hagas esta pregunta, porque lo medité durante un buen rato. Ponerle tacos, vómitos, diarreas y violencia hacía que Una de vampiros, que los adolescentes disfrutan como locos leyendo, nunca sea lectura recomendada en ningún instituto. Y eso como autor que vive de la escritura hay que pensarlo bien, porque representa una vida más corta para la novela, y menos derechos de autor, claro.
Pero si uno es sincero y escribe las historias que necesita escribir, acaba escribiendo cada historia como necesita ser escrita. Y Una de vampiros, para que el cachondeo y el terror fueran creíbles, necesitaba tacos. Si no, el realismo se va a tomar por saco.
Scyla.com: Es de agradecer la buena ambientación de Hollywood que haces en Una de vampiros, consecuencia directa, según comentas en el propio libro, de tu estancia allí durante un tiempo. ¿El glamour que nos transmiten desde EE.UU. se ve a simple vista o es un mito?
Martín Piñol: Como cualquier ciudad, Los Ángeles tiene barrios y zonas llenas de glamour y calles que dan miedo. Con dinero y/o con amigos o conocidos que tengan contactos, puedes ir a estrenos con famosos, rodajes, o lugares tremendamente atractivos para la mentalidad europea. Es como vivir en un parque temático del cine y estar siempre de vacaciones.
Pero la gente que vive allí no tiene ni de lejos las comodidades que tenemos en nuestro país. ¿Tú sabes lo que se echa de menos una lavadora cuando no tienes en casa?
Scyla.com: Costales es muy humano, nada que ver con el típico protagonista que todo lo puede o todo lo sabe. A veces lo pretende, pero los resultados suelen desmentirle… ¿te basaste en alguien en concreto o es parte de ti? ¿habrá más aventuras que continúen esta?
Martín Piñol: Me basé en unos cuantos conocidos, de esos que siempre llegan tarde y sólo te llaman cuando te necesitan, pero que al final no los mandas a la mierda porque te caen bien.
Todos conocemos a varios Costales y por eso es tan fácil entrar en su mentalidad despreocupada.
Tengo planeadas al menos dos novelas más con Costales y compañía, vampiros incluidos, y me pondré a escribir la segunda parte cuando vayamos por la tercera edición. Así que ya sabéis…
Scyla.com: Una de vampiros se lee muy rápido y te hace pasar un buen rato, resulta corto al final. ¿Era tu intención o tenías algún tipo de pretensión distinta, aparte de dominar el mundo editorial?
Martín Piñol: Hay novelas que deslumbran por su genialidad y otras, más humildes, que intentan esconder el trabajo que hay detrás para que la gente simplemente las disfrute. Una de vampiros es de estas últimas. Trata de grandes temas, como la amistad, el sueño americano y su lado oscuro, o el abrirse paso en una ciudad nueva. Y al mismo tiempo retrata una ciudad y un tiempo que nos fascinan. Pero todo eso está hecho sin que se note, con una trama rápida, divertida y emocionante. Si alguien disfruta simplemente con la historia y con Costales, ya me vale. Y si además le ven los temas de fondo ya van para nota. Mi pretensión era escribir una historia de las que a mí me gusta leer. Y, si hacemos caso de los comentarios elogiosos que podéis encontrar por internet, hay muchísima gente a la que le gusta lo mismo que yo.
Scyla.com: Ya que eres un autor tan Juan Palomo, que hace estupendamente su propia promoción, dinos, ¿cómo animarías a los lectores habituales de Scyla a comprar tu novela?
Martín Piñol: Los lectores de Scyla, entre los que me encuentro, son fieles a ciertos géneros y autores y esto de probar cosas nuevas siempre suele dar un poco de pereza. Les animaría a que, en uno de sus viajes a librerías especializadas, lean los dos primeros capítulos del libro, que son 4 páginas de nada. Si se ríen o les gusta, por 14 euros disfrutarán a lo bestia y se verán muy reflejados en el frikismo del protagonista. Y si el inicio no les motiva, que no se torturen. Eso sí, también la pueden comprar para regalársela a alguien. O para hacer circular la economía y crear puestos de trabajo.
Scyla.com: Decía Plinio el Joven que "Los dichos que pretenden provocar la risa suelen carecer de veracidad y nunca son elogiosos. La risa va unida casi siempre a la burla". ¿De qué te gusta burlarte con tu humor? ¿cuál es tu blanco favorito? ¿y con Una de vampiros?
Martín Piñol: Más que burlarme de la gente o de las cosas, que a veces puede resultar ofensivo, a mí lo que me gusta es explicar desde mi punto de vista lo que me sorprende. En "Una de vampiros" hay ironía fina y bromas bestias, pero lo que funciona mejor es aplicar una mentalidad práctica y europea a un modo de vida hollywoodiense. También hay cachondeo sobre vampiros adolescentes, claro, pero para eso tendréis que comprar la novela.
Scyla.com: ¿Te gusta la literatura fantástica, de ciencia ficción o terror? ¿cuáles son tus referentes? ¿es más sencillo escribir una novela o guionizar algo apoyado en la fantasía que en la más terrena realidad, permite más libertad?
Martín Piñol: Me encantan las novelas fantásticas y de ciencia ficción, y de terror, leo pocas pero bien elegidas. Soy fan incondicional de George R.R. Martin, que ha tocado todos los géneros con mucho talento y dominio técnico, y tengo muchas novelas de cabecera que serán las que nos gustan a todos.
Y sobre escribir con fantasía o con realismo… depende del aspecto que te interese potenciar. Los dragones de hierro era fantasía medieval con extraterrestres, pero no había nada de documentación. Si hubiera tenido que investigar sobre 500 detalles concretos de la Edad Media habría tardado muchísimo más y la novela habría perdido frescura.
Scyla.com: Has hecho varias presentaciones de la novela… ¿puedes contarnos algunas anécdotas jugosas? ¿y mientras escribías el libro?
Martín Piñol: Mmm… Poder podría… Pero prefiero reservarlas para contarlas en directo a los que vengan a las próximas charlas, firmas y demás. Internet no está preparado para saber toda la verdad…
Mientras escribía el libro, por supuesto, pasaron cosas interesantes. No quiero destripar el final de la novela, pero te aseguro que los guardias de seguridad del Observatorio Griffith empezaron a mirarme raro después de que me pasara un buen rato tomando fotos y medidas de todas las salas y les preguntara si las puertas de entrada podían ser derribadas…
Scyla.com: ¿Para cuándo un libro sobre los auténticos vampiros, los políticos?
Martín Piñol: Para cuando tenga una historia o un protagonista que me pidan dedicarle dos años de mi vida.
Scyla.com: Muchas gracias por tu tiempo, y no pares de hacernos reír –y cobrar por ello, que sino no tiene tanta gracia-, un abrazo desde Scyla.
Martín Piñol: Muchas gracias, scyleros. Os seguiré leyendo para seguir teniendo ansias de leer todas las novedades.
Una de vampiros es una novela fresca y sorprendente con un punto de partida de lo más original: vampiros en Hollywood.
En Hollywood, hasta los vampiros quieren hacer cine.
Costales, un treintañero de Barcelona, egoísta y despreocupado, es enviado a Hollywood para cuidar de un joven depresivo que estudia cine. Pero el día en que Obama puede convertirse en presidente, el chaval es secuestrado por un grupo de vampiros que ruedan una snuff movie. Ayudado por un homeless ex marine con ansias de venganza, Costales tendrá veinticuatro horas para enfrentarse a estudiantes de cine, actores con pretensiones y otros seres del averno, y encontrar a su amigo.
Retrato de los jóvenes cineastas del Hollywood actual, novela negra narrada con mentalidad europea y relato vampírico muy particular, lo que sí certificamos ante notario es que la lectura de Una de vampiros resulta maliciosamente divertida. Y si le hubiéramos puesto fotos y direcciones, también serviría de guía básica para la ciudad de las palmeras y las autopistas. Para que luego se diga que sólo aprendes cosas con las novelas históricas.