Busca
 
Dragonlance - Timunmas
Reinos Olvidados - Timunmas
Warhammer - Timunmas
Warhammer 40.000 - Timunmas
Terror - Timunmas
Fantasía Épica - Timunmas
La Rueda del Tiempo - Timunmas
Biblioteca - Timunmas
Tolkien - Minotauro
Ucronías - Minotauro
 
Selecciona Editorial
Escribe tu E-mail
 
 
Club de Lectura La Espada de Fuego: conoce a Javier Negrete
 
Scyla Ebooks
 
Minisite METRO 2033
 
Literatura de Terror
 
Minisite sobre las novelas de Halo
 
Scyla, Timun mas y Minotauro en Facebook
 
Planeta de Libros
Un ojo en la pared
Participante 81 - Concurso Nación Rolera - 0 Comentarios - Puntuación: 133 puntos (VOTAR)
La casa es un timbre que debe sonar. La gente que la habita espera por un día para que lo haga. Las losas están quietas y sueltan un poco de cemento, como los empastes, a punto de perderse en la saliva.
La casa es un timbre que debe sonar. La gente que la habita espera por un día para que lo haga. Las losas están quietas y sueltan un poco de cemento, como los empastes, a punto de perderse en la saliva. Las losas y el timbre hacen juego con los plátanos que no mueren, agradecidos.
Un orificio sirve de puerta con el mundo exterior. Rectangular. Se pierde en los años su figura.
Desde allí se observa la calle, que permite; la cojera de los viejos, los tropiezos del ciego, las caricias de Lourdes. Lourdes esta detenida en el centro de la calle, los viejos la miran. Yo la descubro fija en mi rectángulo.
Mi madre vive para cuidar un ojo, soporta el encierro. Nadie ha vuelto a verme. Yo he visto caerse las losas, las aceras, el cemento, los metales que hacían sonar al timbre; mi madre dijo que hasta que no sonara no iba a salir más.
Todavía vivimos de plátanos y lluvia.
El cuerpo me ha crecido, los deseos de salir y comerme a Lourdes se exacerban ante la presencia de su cuerpo. Lourdes es un cuerpo que provoca eyaculaciones sin frotarse, Lourdes provoca que mi ojo brille y resplandezca en medio del rectángulo. Ella lo sabe.
Está frente a la casa, donde siempre, no hace falta que saque la lengua como una estrella porno, ni que finja esa ingenuidad de las putas intelectuales para parecer interesantes. Es suficiente con verla parada, como una campesina, pródiga en orgasmos y sudoraciones.
Mi cuerpo tiembla. Mamá se ha acostumbrado a acostarse a esa hora de la tarde, el vigía me dicen allá afuera, desconocen de mi defecto facial, sospecho que Lourdes no tanto.
La acaricio desde aquí, la fotografío con mi cámara rusa. La he puesto en las paredes del cuarto, en el baño. El ciego la olfatea, se acerca como un perro, ella se aleja, me mira seria, cansada de esperar el flash.
Mama sigue con los plátanos y esperando por el timbre para que suene. El timbre sonará el día que necesite menos del rectángulo.

La filosofía es un almacén de verdades, quien estudia solo un pensador viene a ser en algún sentido como yo; tuerto.

Lourdes se acerca, se va.

Prefiero a Descartes más que a Rosseau.
Lourdes se va y es lo mejor, la vida es solo cognoscible a través de la razón, no creo en la naturalidad, en las emociones. Lourdes es parte de los sentimientos, de lo engañoso.
Heráclito y Hegel tienen cierto parecido.
Lourdes ya no es la misma, yo tampoco. Después de poner su sexo en el rectángulo, en mi cara, sufrimos un cambio. Mis labios se hicieron fuertes y seguros, trataron de unirse a los labios que gravitan en su entrepierna, crepitaban de placer. Los de ella y los míos.

El ser determina el pensar.
Siento los deseos de abrirle la puerta a Lourdes y penetrarla, reír ante la imagen de su cara. Asustada. Ante la imagen de un tipo que creyó conocer por un agujero. Se daría cuenta de mi ojo que sueña con el otro. De mis noches de pesadillas recurrentes; de ojos que caen, como gotas de lluvia y que la gente patea. Yo los guardo en un estuche, ojos azules, grises, verdes, carmelitas y los negros para combinar. A veces uso los otros, como los zapatos; a dos tonos.

Hoy no vino Lourdes, ayer tampoco, mañana tampoco vendrá. Mis sentimientos y mi razón son una sola cosa, en armonía. Lourdes.
Mi madre se ha aislado sin reparar en mi figura, ya no tan dependiente a la pared. Los impulsos son más intensos que cualquier temor. Se que Lourdes vendrá, me espera, con su vagina narcisista y ciega.

La madre te mira, sabes del mundo por los libros y por un rectángulo en la pared. La madre se siente culpable, sola, como el ojo del hijo. La madre solo sale al patio, en busca de plátanos. Se ha sentado por momentos en la sala, mira por el rectángulo, trata de descubrir qué encanto tiene mirar la vida con un solo ojo y desde ese marco.
En ocasiones ha venido del patio y le ha parecido ver un ojo rectangular que la espía desde la pared. La palabra culpa resuena entre los huesos parietales.
Te levantas callado y vas hasta la ventana.
La madre ocupa ahora tu lugar y nota que el piso esta húmedo. Has llorado un poco. Está intrigada, te masturbas, mirando hacia fuera casi todos los días. No tanto últimamente. Nunca pudiste salir a la calle, le temes a las multitudes, a los espacios abiertos.
Las madres se preocupan cuando un hijo se masturba mucho. Ahora se pone a mirar la calle, Lourdes ríe y sientes un brillo en tu pupila, casi lo puedes ver en tus manos:
* ¿me extrañaste?- dice
Se acerca, gira; camina con la mirada en el piso. Se quita el blumer, despacio, la tela acaricia los muslos, sube la saya y deja al descubierto los vellos púbicos, que vinieron a chocar con las pestañas de tu madre, tú las observas desde la ventana, aprovechas que la calle esta vacía, solo esta el ciego, y ese es indefenso por partida doble, quieres ver que ocurre, quién es mas fuerte, de qué lado esta la razón:
* Puta, enferma- tu madre abofetea, defiende.

Cuando sueño con Lourdes, la atmósfera que estalla en mi cabeza quiere despeinarme. Hace mucho que no sueño con los ojos que caen. Ahora sueño con vaginas que saltan como ranas, abriendo sus bocas, mudas. Las ranas tratan de agarrar mi pantalón, insisten en romper mi portañuela. Despierto mojado, en espera de que sea Lourdes la que caiga y no su vagina multiplicada en anfibios.
Mamá estalla en gritos, prodiga bofetones y piñazos:
* mira que jugar con los sentimientos de mi hijo, ¿tú no sabes que es tuerto y que además está trastornado?- hace un esfuerzo para no salir del patio.
Corro a la puerta, me escondo, mamá insulta a Lourdes, yo la insulto a ella:
* por ti perdí mi ojo, déjame salir-lo digo a mi madre evitando la mirada de Lourdes, que se comienza a alejar desnuda de la cintura para abajo, sin preocuparse del ciego, de mi.
* ¡Estas enfermo!- dice mi madre, me agarra por el pantalón.

Lourdes no ha venido más, esta vez creo que no es un juego. Los ojos de mamá siempre están llorosos, su cara es la misma que puso el día en que perdí mi ojo, jugando en la olla de agua hervida que me mandó a cuidar, -que no se bote- y se botó solo un poquito, aquí, en esta cavidad que rompe mi simetría.
El rectángulo pierde sus contornos regulares, sus ángulos. El área de superficie es más grande; pero ya no me interesa, Lourdes llegó a ser la esencia, ese espacio.
Ahora leo y sigo con los sueños, ya no tan simbólicos. Y me masturbo. Leo a Freud, su teoría enfermiza, un tanto parecida a mí.
Nada es mejor que soñar con Lourdes, hecha diminutas partículas, como las de Demócrito. La carne deja de ser a veces un elemento vital. A veces me masturbo alejado de lo corpóreo, apoyado únicamente en su existencia aquí dentro. En las sienes.
Lourdes sabe de caminos, de soledades, de rechazos. No era una sádica deseosa de sentirse importante. Hoy recuerdo su vagina en mi ojo, y esa intención de sacarme, de luchar contra mí. De regalarme una espera, y un sin fin de símbolos a mis sueños comunes .El timbre nunca va a sonar.

Le doy a este relato
puntos

Nombre
Comentario
     Introduce el código
 
 
La puerta oculta (Card, Orson Scott) - Fantasía
La puerta oculta
Autor: Card, Orson Scott
La conspiración de Melengar (Sullivan, Michael J.) - Fantasía Épica
La conspiración de Melengar
Autor: Sullivan, Michael J.
Ravenor fugitivo (Abnett, Dan) - Warhammer 40.000
Ravenor fugitivo
Autor: Abnett, Dan


     
Grupo Planeta