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Un buen combate
José Reyes - Relatos de Scyla: Fantasía - 0 Comentarios - Puntuación: 75 puntos (VOTAR)
Un cuerno sonó no muy lejos de él y lo saco de su ensimismamiento, había llegado la hora.
Frío y barro y muerte.
Intentó recordar donde estaba pero no lo consiguió,
intentó recordar como había llegado hasta allí pero no lo consiguió, intentó recordar por que país luchaba esta vez pero no lo consiguió. Las batallas las guerras, los países y reinos a los que había servido se desdibujaban en su memoria sin nada digno de recordar.

Tenía cerca de 60 años o eran 50, tampoco lo recordaba y tampoco le importaba, solo le importaba si aun tenia fuerza para manejar la espada y si aun conservaba algo de aquella fuerza gloriosa de la que tanto había presumido cuando joven. Antes manejaba un mandoble largo y pesado de dos manos pero hacia tiempo que se sentía torpe con el, por eso se había pasado a la espada y el escudo, escudo en la izquierda y espada en la derecha, la espada pequeña y manejable y el escudo redondo no muy grande pero macizo y duro y con los bordes afilados de esa forma mataba a algunos de sus desprevenidos oponentes.
Él era un Gergan, una raza de guerreros entre los guerreros, no eran muchos nunca habían sido muchos. “Con muchos como ellos el mundo ardería” solía decir su padre.
Enseñados desde pequeños a pelear inculcados en el honor y la disciplina.
Muchos reinos contrataban a los gergan para luchar y siempre los ponían en la primera fila ya que intimidaban a los adversarios sobremanera, a un gergan se lo reconocía rápidamente, alto, fuerte y bronceado con la cabeza afeitada y llenos de tatuajes tribales, solo cuando a un gergan le salían canas en la barba se le permitía dejarse crecer el pelo de la cabeza y cubrirse los tatuajes. La fama de los gergan era de sobra conocida ya que ninguno había muerto de viejo, todos habían muerto luchando y nunca por la mano de un solo hombre.
Todos los hombre les tenían un miedo reverente incluso los que luchaban a su lado, sobretodo los que luchaban a su lado y habían visto lo que era capaz de hacer un gergan, también les tenían envidia ya que un solo gergan podría cobrar la paga de 10 capitanes y se la merecía. Estupidos todos ellos, que mas le daba a él las monedas, solo había una cosa importante para un gergan, ni el dinero, ni la fama, ni las mujeres, lo único importante en la vida de un gergan era su búsqueda, un gergan pasaba la mayor parte de su vida buscando, buscando un oponente digno, buscando un duelo que mereciera la pena ser librado y en el que mereciera la pena morir. Para su eterna desgracia muy pocos gergan habían encontrado lo que buscaban y el no era menos, ya viejo había perdido toda esperanza de encontrarlo y sabia la verdad, que él moriría el medio de ninguna parte a merced de muchas heridas y de la edad, como murió su padre y como murió su abuelo, nadie lo recordaría…

Un cuerno sonó no muy lejos de él y lo saco de su ensimismamiento, había llegado la hora, estaba amaneciendo y el ejercito enemigo se estaba formando en fila delante del campo de batalla en el cual llevaban combatiendo un mes, lleno de barro y sangre y oliendo a podrido ya que eran muchos hombres los que habían muerto y la humedad constante aceleraba la descomposición.
Eso no le importaba a un gergan, se preparó, peto de cuero hasta el muslo ceñido a la cintura por un cinturón que a la vez le servia de cinto para la espada, un cuchillo en la bota y otra una pequeña hoja muy afilada en la hebilla del cinturón, enfundó la espada y tomó el escudo, ya estaba listo para la guerra.

Formaciones de combate, todos preparados a la espera del encuentro de rigor en el centro del campo de batalla por los generales, pondrían de manifiesto sus términos y no llegarían a un acuerdo, se darían la mano y se retirarían en sus flamantes corceles para enviar a sus hombre a luchar y a morir, que extraña era la vida de los generales pensó.
Por supuesto no hubo término, todavía quedaban muchos hombres que sacrificar antes de alcanzar tal acuerdo así que sonó el cuerno y al ataque, las dos primeras formaciones salieron a luchar, no había descargas de flechas, tras un mes combatiendo, todas las flechas ya se habían usado y eran caras como para gastar más. Los hombres eran menos valiosos.
Todos los jóvenes salieron disparados en busca de sangre y dolor, no hay que precipitarse corriendo, al trote iba él, evaluando al enemigo buscando su objetivo, pero el objetivo lo encontró a él, un hombre joven y fuerte, un poco gordo quizás; el joven lo vio con las canas en la barba, los pelos grises y un poco encorvado y pensó que seria fácil acabar con el viejo, no lo reconoció como a un gergan, la primera muerte.
El joven se lanzó rápido confiando en su fuerza superior para acabar rápidamente con el viejo, pero el viejo no paro su envestida con el escudo, en lugar de ello fintó, muy rápido mas de lo que se esperaría de un viejo, lanzo un golpe con la espada de arriba abajo que alcanzo al joven en la clavícula derecha y se la partió, un brazo inutilizado, el joven luchaba con un mandoble parecido al que él mismo había portado a su edad pero con una sola mano no podía moverlo con comodidad, no lo soltó no busco otro arma mas manejable como la que había al lado en el suelo, en lugar de ello siguió con el mismo arma fanfarronamente, ya había perdido pero no lo sabía, el joven soltó un golpe de arriba hacia abajo con su espada, el viejo lo esquivó pero antes de que el joven pudiera levantar el mandoble lo piso, con una sola mano el joven no tenia fuerza para levantar el arma, y de un tajo horizontal con la espada le corto la traquea, el joven soltó el mandoble y se llevo la mano a la garganta pero ya estaba muerto, cayo al suelo.

El viejo busco otro oponente, nunca se aprovechaba de la situación ni cogía a hombres por la espalda o los que ya estuvieran luchando con otro, eso era un deshonor. Otro guerrero, este bastante mas veterano, por la forma de vestir y las armas era un capitán, luchaba con una espada larga pero de una mano y en la otra un tomahawk, un hacha india pequeña y manejable, el capitán se acercó a él con respeto, había presenciado el final del guerrero joven y sabia que era un gergan.
El capitán lanzo un golpe cruzado con la espada larga y adelanto el tomahawk, su intención era que el viejo parara el golpe con la espada y con el borde curvo del tomahawk hacer palanca y arrebatársela de la mano. El viejo dejo que lo hiciera, su espada cayó pero su oponente había usado los dos brazos para ello y ahora esta al descubierto, lanzo un golpe con el canto del escudo a la garganta del capitán, segunda muerte. El viejo se agachó rápidamente a recoger su espada.

No lo suficientemente rápido, vio uno pies al lado, era su hora de morir, era viejo y no había sido lo suficientemente rápido para agacharse, pero el golpe no llegó, el viejo se levantó y vio a su siguiente oponente, este lo había esperado, había dejado que se levantara, tenia honor, interesante.
Lo examino, vestía una cota de malla sin mangas, un guantelete de acero en cada mano y una gladius, espada pequeña, ancha y manejable, también en cada mano. Era bajo, tenía el pelo y la barba cortos, desgreñados y lo miraba desde unos ojos negros y penetrantes como los de un lobo, parecía diestro.
El guerrero atacó con las dos espadas a la vez, muy rápido, el viejo las paró al tiempo una con el escudo y otra con la espada, el guerrero actuó rápido, muy rápido, trabó la empuñadura de su espada con la del viejo la giró rápidamente, le hizo un corte en la muñeca y salto hacia atrás, el corte era sutil pero había dañado la mano de manejo de la espada del viejo. Enfurecido por la treta el viejo atacó, lanzó un amago con la espada y se paro en seco luego arremetió con su escudo en un barrido tan fuerte que la espada de la mano derecha del guerrero salió por los aires, el guerrero lanzo dos rápidos golpes en cruz y saltó hacia atrás para protegerse, el viejo lo examino pero no vio ningún otro arma en el guerrero, algo insólito, ni siguiera un puñal…
El guerrero no le dio tiempo a pensar mas ataco de atrás hacia delante con un movimiento de esgrima que el viejo tubo que parar con el escudo ya que era imposible parar algo así con la espada, tal como la gladius del guerrero toco el escudo este se giró sobre él hacia el flanco descubierto del viejo se llevo la mano a la espalda y ¡! Un dolor agudo en el costado una, dos veces, lo alcanzó antes del que el viejo pudiera reaccionar, lo empujó con el escudo lejos y miro al guerrero, era la segunda vez que le hacía sangre, estaba impresionado, el escudo le pesaba y no podía moverlo bien, lo soltó, no era como el obstinado guerrero joven de antes sabia que un arma mal manejada era la derrota, se agacho saco el cuchillo de la bota. Los dos se volvieron a examinar acrecentado el respeto, luchaban con las mismas armas, cuchillo en la izquierda y espada en la derecha, el guerrero era zurdo y los llevaba al revés, el brazo del guerrero que portaba el puñal estaba hinchado y rojo debido al golpe del escudo, atacaría por ese lado.
Fue rápido, mucho mas rápido de lo que se recordaba capaz, como cuando era joven, atacó en diagonal la espada contra el cuchillo del guerrero y al bloquearlo este le dejo el flanco libre para su cuchillo, directo al cuello, pero el guerrero se agacho previendo el golpe y se giro una vez agachado y con la espada le desgarro el muslo, el viejo no lo dejo así, siguió girando con el guerrero en el mismo golpe y giró su cuchillo en la mano y se lo hundió en la espalda al guerrero pero toco con el omoplato, la pierna herida no lo sostuvo y calló, el guerrero dio un respingo y se echó hacia atrás, en ese momento el viejo soltó el cuchillo que se perdió en el barro.
El viejo se incorporó como pudo, y comprobó el estado de su oponente, el guerrero estaba encorvado y con la mano que sujetaba la espada colgando flácida al costado, esta vez lo había herido de gravedad, bien. Al guerrero soltó el cuchillo y se cambio la espada de mano y en el mismo movimiento arremetió rápidamente con la espada, atacó y fintó, atacó y fintó, y fue girando rápidamente intentando cogerle un poco de ventaja ya que el viejo no podía moverse bien debido a la pierna herida, en uno de esa serie de golpe y finta el guerrero cruzo la espada con la del viejo y cargó con el hombro, lo empujo, el viejo cayó y perdió la espada, se giró rápidamente en el suelo y se incorporó, no tenia armas, el guerrero lo sabia y no le daría tiempo a encontrar ninguna, quería acabar el combate cuanto antes, un error, el viejo sacó la cuchilla del cinturón y la lanzó al muslo del guerrero, este tropezó y cayó de rodillas, el viejo también tenia sus tretas después de todo, en el tiempo que el guerrero se levantaba el viejo busco un arma y, lastima, la única que estaba a su alcance era el mandoble del joven guerrero con el que había combatido antes. La cogió y la levantó pero no le costó demasiado, pesaba un poco pero, increíblemente, era capaz de manejarla aunque no sabia cuanto le duraría el calor del combate, que era como llamaba su gente a la fuerza inusitada que provocaba la adrenalina, la levantó sobre su cabeza y atacó con golpes rápidos desde arriba hacia abajo, primero hacia la derecha y luego hacia la izquierda, el guerrero paro los dos golpes pero lo sorprendió la fuerza del viejo, trastabilló y por poco no cayó hacia atrás. El viejo se sentía en plena forma y usó su golpe de antaño, todos los gergan se especializaban en un golpe que llegaban a dominar a la perfección y el suyo siempre había sido inutilizar un brazo de alguna manera y, una vez conseguido atacaba el brazo bueno con un golpe en horizontal giraba sobre si mismo y el siguiente golpe iba dirigido al cuello del enemigo, en sus años jóvenes había cortado muchas cabezas así. Lanzó el golpe horizontal a la mano buena del guerrero, la derecha, y no sintió la muñeca lastimada, el guerrero bloqueo con su espada y él giró rápido, muy muy rápido sobre si mismo, como solo él podía hacer, y no sintió la pierna desgarrada, usó hasta la ultima gota de fuerza que quedaba en su ser y tenso todos los músculos de su cintura en el golpe y no sintió las dos puñaladas en el costado, descargó el golpe.

Y falló, no, no falló sino que el guerrero levanto la supuesta mano inutilizada y paró el golpe, una buena treta, la mejor que había visto. Estaba muerto y lo sabia, el golpe le llegó, el guerrero le hundió la gladius en el costado desprotegido hasta la empuñadura, le atravesó los dos pulmones y el corazón, un buen golpe.

Estaban enredados casi abrazados en ese momento, y lo único que impedía que el viejo cayera al suelo era que el guerrero lo aguantaba.
El viejo miró al guerrero a los ojos, esos ojos negros y brillantes como los de un lobo, lo veía un poco borroso a causa de las lágrimas, y dijo sus últimas palabras:

- Un buen combate.

Le doy a este relato
puntos

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