Busca
 
Dragonlance - Timunmas
Reinos Olvidados - Timunmas
Warhammer - Timunmas
Warhammer 40.000 - Timunmas
Terror - Timunmas
Fantasía Épica - Timunmas
La Rueda del Tiempo - Timunmas
Biblioteca - Timunmas
Tolkien - Minotauro
Ucronías - Minotauro
 
Selecciona Editorial
Escribe tu E-mail
 
 
Club de Lectura La Espada de Fuego: conoce a Javier Negrete
 
Scyla Ebooks
 
Minisite METRO 2033
 
Literatura de Terror
 
Minisite sobre las novelas de Halo
 
Scyla, Timun mas y Minotauro en Facebook
 
Planeta de Libros
Ethan Carter
Paula Liberal Cárdenes - Relatos de Scyla: Fantasía - 0 Comentarios - Puntuación: 101 puntos (VOTAR)
Mamá me recibió con los brazos abiertos y con los ojos enrojecidos de pasarse la noche llorando.
Todo comenzó aquella noche de tormenta, cuando iba con mi hermana pequeña, Lía, por el bosque de vuelta a casa.
No paraba de llover, el viento era atronador y tan solo veíamos con la luz de los relámpagos. Lía no paraba de preguntar si quedaba mucho para llegar a casa.
Lo cierto es que nunca volvió, fue la última vez que la vi. Todo porque decidimos refugiarnos en una cueva de la zona. Pasamos ahí la noche. Al despertar mi hermana ya no estaba, Salí de la cueva y la vi, llorando en los brazos de un hombre. En ese momento mi cuerpo comenzó a temblar y sentí una gran pesadez hasta tal punto que perdí el conocimiento. Ella había desaparecido y yo no pude hacer nada al respecto.
Mamá me recibió con los brazos abiertos y con los ojos enrojecidos de pasarse la noche llorando. De sus labios salieron palabras de consuelo, decía que no me culpase por lo sucedido, que no podría haber hecho nada. No me sorprendió que mi madre supiese que Lía no iba a volver a casa, aunque no se lo hubiese dicho.
No es que me sienta culpable de que no vaya a volver a ver a mi hermana, es que lo soy. Lleva seis años desaparecida, probablemente no hubiese podido defenderla de aquel hombre…soy alto pero bastante esmirriado y los deportes nunca me han llamado la atención. Por lo que defenderme físicamente es una autentica pérdida de tiempo. Pero al despertar podría haber alertado a la policía, cosa que no hice ni he hecho. Supongo que en ese momento no hice porque ese hombre me resultaba familiar y mi hermana no era muy sociable que digamos.
Con el tiempo este sentimiento de culpabilidad no ha desaparecido, creo que por eso sigo yendo al mismo sitio en el que la vi por última vez, a la cueva. Deseando que este ahí y así volver juntos a casa. Me sorprendo cuando veo a una chica apoyada contra un árbol cerca de donde estoy. Hay algo en ella que me llama la atención, pero no sé lo que es. La sigo y sus pasos me conducen al cementerio, me paro no quiero invadir su privacidad. Es entonces cuando veo esa cara tan conocida. Esos ojos risueños, esa melena negra e indomable, ese cuerpecillo de muñeca. Es ella, mi hermana. Enseguida la alcanzo, cuando está poniendo flores en la lapida. Es entonces cuando leo el nombre que hay en ella, Ethan Carter, mi nombre.
Aquella noche de tormenta fue el día de mi muerte. Lía no abrazaba a un desconocido, sino a nuestro padre y mi madre falleció dos años después del nacimiento de mi hermana.
Lía está viva, esta con los suyos, es una buena noticia pero lamento el no poder abrazarla.
Si todo esto es cierto, que lo es, ¿Qué he hecho yo en estos últimos seis años?


Ya hace seis años que mi hermano falleció, pero no lo he echado de menos en ningún momento. Desde ese entonces siento que ha estado a mi lado. Al principio me preocupé bastante, los psicólogos decían que era normal que aun tuviese presente el recuerdo de mi hermano hasta tal punto que lo sintiese a mi lado.
No volví a nombrar el asunto. Nadie entendía lo que sentía y no me refiero a la tristeza ni a lo mucho que lo echo de menos. No, a lo que me refiero es que mi hermano seguía vivo pero como un ente no como una persona. Lógicamente esto nunca lo dije, ni siquiera a día de hoy me lo creo. Me era más fácil decir que tenía un problema mental que creérmelo.
A pesar de esto termine por creerlo. Como cada año, después de ir a la cueva, voy al cementerio. Pero esta vez es distinto, es como si el tiempo se hubiese detenido.
Mi corazón empieza a latir frenéticamente y mi cuerpo se paraliza ante lo que mis ojos están viendo. A Ethan. Esto debe ser un sueño. No puede ser real. Sé que es él, me mira de soslayo con su media sonrisa en los labios. Nos abrazamos sin decir palabra, pues sabemos que este es el final. Es la despedida, jamás volveremos a vernos en este mundo y tal vez nunca más.
Nos separamos lentamente, desaparece y el tiempo vuelve a fluir sin ninguna compasión mientras, yo, dejo brotar todas las lágrimas que no he dejado escapar en estos últimos años.
Dejo las flores en la tumba de Ethan y me despido de él con la mejor de las sonrisas.

Le doy a este relato
puntos

Nombre
Comentario
     Introduce el código
 
 
La puerta oculta (Card, Orson Scott) - Fantasía
La puerta oculta
Autor: Card, Orson Scott
La conspiración de Melengar (Sullivan, Michael J.) - Fantasía Épica
La conspiración de Melengar
Autor: Sullivan, Michael J.
Ravenor fugitivo (Abnett, Dan) - Warhammer 40.000
Ravenor fugitivo
Autor: Abnett, Dan


     
Grupo Planeta