Antes de que naciera la pequeña Lucy, los médicos pronosticaban que tendría problemas al nacer, debido a que su pequeño corazón no latía con normalidad. La situación era dedicada porque se temía incluso por su vida, llego el día en que su madre Caroline dio a luz y todo estaba preparado para la llegada a la vida de la pequeña.
Por un momento, la niña entró en parada y estuvieron reanimándola durante minutos sin éxito alguno, los médicos persistentes hicieron todo lo posible por salvarla, pero perdieron toda esperanza. Cuando ya la tenían perdida, fue como un milagro que la pequeña volviera a recuperar el latido para el asombro de todo el equipo médico que se encontraba allí, como alguien crínicamente muerto, podría volver a la vida de una forma sorprendente. A veces las ganas de vivir, de los pacientes aún en situaciones complicadas, es la fuerza que les empuja a volver a este mundo, sin que podamos explicarlo.
Para los padres de Lucy, fue muy duro el saber que su hija, podría morir sin conocerla pero díos o lo que quiera que fuera, le devolvió a su pequeña, para disfrutar de ella y verla crecer.
Cuando Lucy fue creciendo. se convirtió en una jovencita adorable y hermosa, no había nadie que no la quisiera, pues era una niña que se dejaba querer. Sus padres estaban felices porque la vida no pudo hacerles mejor regalo que la curación de su hija y verla tan bien.
Pero poco a poco la joven fue desarrollando unos sentidos que el resto ignoraba, que sólo ella podía tener, es como si a partir de lo que le paso de recién nacida, hubiera cambiado algo en su ser.
Lucy podía ver a través de los sueños, acontecimientos futuros que iban a ocurrir, en las miradas de otra gente., podía deducir premoniciones para bien o para mal que iban a ocasionar su vida y sus vivencias.
Una noche la joven…pudo ver que pronto iba a ocurrir algo malo en su familia, una pérdida de un ser querido, era la causa de su desvelo y su angustia.
No podía ver con exactitud de quien se trataba, tal vez porque le afectaba directamente y el dolor no le dejaba traspasar la mente de su corazón entristecido y apenado, por ese motivo era imposible para ella capturar sus emociones a la vez que sus visiones, era frustrante saber que alguien iba a sufrir y no podía hacer nada para evitarlo.
Lo cierto es que nunca nadie supo de su secreto, el miedo a contarlo y que no creyeran en ella, le aterraba, a menudo pensaba que tener ese don era al mismo tiempo una bendición y una pesadilla.
Llego el día en que sus presagios se hicieron realidad, y todo sucedió tal y como lo vio en aquel sueño.
La noticia de que su madre había tenido un accidente al venir del trabajo, fue el momento más amargo y desgarrador de su vida. Otro coche que circulaba en sentido contrario, se cocho contra ella, dejando a la joven Lucy sin el cariño y adoración de su madre para siempre.
Lucy se sentía culpable, vivió con ese remordimiento de no haber podido salvar a su madre o al menos el poder cambiarlo, pero era algo que no estaba de su mano, las cosas tienen que pasar y dejar que pasen aunque para ello nos duela y nos destruya por dentro.
La niña entro en una especia de trance, no comía ni hablaba con nadie, se pasaba las horas en su cuarto sin querer salir. Ya no era la niña dulce y alegre que despertaba ternura en los demás.. Su mirada era fría, como perdida en otra parte y sus ojos ya no tenían ese brillo que iluminaba su angelical rostro.
Su padre estaba desesperado, él también había perdido a su mujer, pero tenía que seguir adelante por su hija, era lo único que le quedaba de Caroline..
Una noche la niña vio una luz que ilumino toda su habitación, y una sombra de una mujer apareció de la nada.
-Lucy, hija mía!! Soy mama, queriéndose acercar a ella, recostándola en su regazo.
-¿Mama eres tú de verdad, no es un sueño?
-No, cariño mío, estoy aquí, he venido para ayudarte y decirte que jamás me he ido de tu lado.
-Tienes que ser fuerte mi cielo, tu padre te quiere mucho y tienes que estar con él. Te necesita ahora más que nunca.
-Si mama.. yo también le quiero, pero te echo de menos, vuelve por favor..
Mi vida, sabes que no puedo, pero estoy cuidándote y velando por ti desde el cielo, nunca te dejaré sola…
-Ahora debes sonreír y ser feliz, y yo también lo estaré. (La madre hizo un gesto como de querer sacudirle las lágrimas).
-Ahora debo irme, pero recuerda que donde quiera que estés yo estaré junto a ti…
-Duerme mi vida….( y la niña se quedo dormida en un instante…. La sombra de la mujer desapareció).
Al día siguiente Lucy amaneció con otro semblante, estaba más radiante, había recuperado la ilusión y las ganas de vivir, como antes.
Su padre sorprendido por el cambio, no podía ocultar su dicha de ver a su hija contenta de nuevo…
Lucy se sentó en las rodillas de su padre, y con mucho amor y dulzura le dio un beso en la mejilla.
-Y dime mi niña, ¿Qué es lo que ha cambiado para que estés así?, estaba muy preocupado por ti…
-Papi.. lo siento mucho no quería ponerte triste…pero echaba de menos a mama…
-Ya lo se cariño… yo también, no hay solo día que no la recuerde…
-Sabes.. papi anoche vino a verme….. y me dijo que siempre esta con nosotros, y que cuidase de ti.
-Hija mía!! Y la abrazó con fuerza..
-Yo también creo verla, a cada momento….
-¿De veras Papi?....contestó Lucy…
-Si cariño, tu madre era toda mi vida, y tú eres parte de ella…
De repente algo mágico recorrió la sala, llenando una sensación de armonía y paz el alrededor.. y es que el espíritu de Caroline estaba presente, uniendo a padre e hija como ella quiso siempre verles así. |