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Turno de noche Zombie
Carlos Javier Benito Díaz - Relatos de Scyla: Terror - 2 Comentarios - Puntuación: 59 puntos (VOTAR)
Es un hombre de unos cincuenta años, parece enfermo, pero actúa como un loco.
Tom empezaba su turno de noche en la fábrica, su compañero le paso las últimas instrucciones enviadas por su empresa y se marcho. Los vigilantes veteranos de su empresa estaban tan quemados con aquel trabajo que apenas si hablaban con los nuevos vigilantes, era como si pertenecieran a una élite que no se relacionaba con cualquiera. En cualquier caso para Tom no eran más que unos fracasados que se habían conformado con el peor puesto de la empresa y encima no tenían la humildad necesaria para reconocerlo. Entro dentro de la fábrica y cerro la pesada puerta de metal, echo la llave y subió las escaleras que daban al piso superior. Una vez allí soltó sus cosas en un enorme sillón que en más de una ocasión les servía de cama y se sentó en la silla que había junto a los seis monitores. Desde allí podía ver no solo el exterior, sino todas las dependencias más importantes de la fábrica. Pero no se engañaba, mirar esas cámaras era tan divertido como contar del uno al mil. Se reclino hacia atrás y suspiro, le quedaban doce horas de aburrimiento y sueño por delante. Aunque tenían una televisión, esta solo sintonizaba algunos canales y la mayoría de noticias, por ese motivo Tom no la solía usar. Un piloto rojo se encendió. Mierda grito Tom, ni diez minutos de servicio y ya hay un problema. Se ajusto el cinturón y reviso la pistola, esperaba no tener que usarla pero últimamente había mucha gente rara merodeando por aquel antiguo complejo de fábricas. Por un poco de cobre, eran capaces de cortarte el cuello.

Bajo las escaleras y corrió por el corredor A. a medida que iba avanzando los sensores de la luz lo detectaban y se iban encendiendo las luces por las que pasaba a la vez que se apagaban las que quedaban tras él. Eso le molestaba mucho, porque entre otras cosas le daba miedo, le parecía muy tétrico.

Cuando llego a la puerta esta estaba atrancada pero prácticamente cerrada. Intento abrirla para cerrarla, pero esta estaba demasiado atascada. Le pego una patada y esta se abrió con brusquedad, provocando un sonido extraño. Parecía como si hubiera golpeado algo y ese algo hubiera caído al suelo. Se acerco a la puerta y allí vio un hombre en el suelo, parecía en estado de shock, no reaccionaba. Tom le pregunto si se encontraba bien, pero no obtuvo respuesta alguna por más que insistía. Entonces vio que llevaba un traje que en otro momento debió ser muy elegante pero que ahora estaba totalmente cubierto de un líquido oscuro. Tom alumbro al hombre con su linterna y quedo paralizado. Aquel hombre debía tener menos de cincuenta años, pero su cara estaba desfigurada, de hecho le faltaba parte de la mejilla y todo su cuerpo estaba cubierto de sangre. Lentamente el hombre se levanto y se acerco a él renqueante. Sus ojos estaban en blanco y su boca parecía escupir sangre con cada balbuceo. Tom retrocedió y cerró la puerta con un golpe tan bestia que se quedo no solo cerrada sino algo deformada. Echo la llave y salió pitando. Tras el aquel extraño hombre golpeaba la puerta sin mucha fuerza pero con una perseverancia que helaba la sangre. ¿Por qué diablos quería entrar?

Tom subió las escaleras de dos en dos peldaños. Estaba aterrorizado, el no era ningún boina verde retirado, solo era un antiguo camarero reconvertido en vigilante. Agarro el teléfono y llamo a la policía. Al cabo de unos interminables minutos una agente con voz apática le hablo.

Policía, dígame.

Señorita le llamo desde la fabrica Drusmor en el parque Joan Malden, alguien está tratando de entrar en la fábrica. Tom miraba el monitor que enfocaba la puerta que había cerrado, esta parecía moverse, aquel ser seguía intentando entrar.

¿Es una persona o varias?

Es un hombre de unos cincuenta años, parece enfermo, pero actúa como un loco.

Bien, mandare una patrulla, un segundo. Se escucho como la agente soltaba el teléfono y hablaba por radio. Señor.

Si.

La unidad 5 está por la zona en menos de cinco minutos estará allí.

Gracias.

¡Maldito loco!, ¡tenía que venir a joder en mi turno!

Tom estaba como hipnotizado mirando la puerta, dio un par de vueltas en círculos y revisaba una y otra vez su arma. Joder este tío me va a buscar la ruina. Se volvió a sentar y vio por uno de los monitores que la patrulla había llegado. ¡Por fin! Grito. La policía llamo al timbre de la puerta principal.

Tom descolgó el teléfono. Gracias agentes por venir tan rápido. Es un loco está en la puerta justo al final de la nave donde hay varias camionetas aparcadas, deberían verlas desde su posición.

Ok, las vemos. Permanezca dentro del edificio hasta que nosotros le avisemos.

De acuerdo. Tom suspiro aliviado. Conecto las cámaras de la zona y vio como los agentes se acercaban a las camionetas. Se lo tomaban con tranquilidad. Cuando llegaron a la parte de atrás, las cámaras no estaban bien enfocadas, por lo que tuvo que redirigirlas manualmente.

Ahora si voy a ver en directo como te patean el culo, ¡imbécil!

La policía se paro justo a tres metros del hombre, por sus gestos le estaban soltando el rollo típico de la policía. El hombre los miro y se acerco lentamente a uno de ellos. Este le hizo ademan de que se parara, pero el hombre siguió avanzando. Cuando estuvo cerca del policía, tom presencio el acto más absurdo y aterrador que jamás había visto. Aquel ser salto sobre el policía y comenzó a morderle el cuello. El otro agente le disparo pero las balas ni le molestaban, seguía devorando al desgraciado policía. Varios hombres y mujeres se acercaron a ellos pero lejos de ayudar agarraron al otro policía y lo tiraron al suelo. Tom no pudo seguir mirando. No podía creer lo que había pasado. El mundo se había vuelto loco. Escucho un golpe en la puerta principal. Miro por la cámara y allí estaba John, el compañero que se había marchado hacia menos de veinte minutos. Visto lo visto, no correría ningún riesgo. Movió la cámara hasta enfocar la cara de John.

¡Dios! Tenía la cara desfigurada y cubierta de sangre, le faltaba un ojo y el labio superior. Tom comprobó por las cámaras todas las puertas de acceso y cerro las internas herméticamente. Por lo menos aquella fábrica era segura. Pero de que tenía que defenderse exactamente, ¿era una enfermedad?, ¿unos locos?

Volvió a llamar a la policía pero nadie cogía el teléfono. Llamo a su jefe pero tampoco lo cogía. Encendió la televisión y busco algún canal de noticias, con la esperanza de encontrar algo que aclarara lo que estaba pasando. CNN bueno, esta misma debería valer, musito tom.

En la pantalla se veían fuertes disturbios por toda la ciudad, la gente corría asustada, otros avanzaban lentamente y atacaban a todos los que encontraban a su paso. La policía no solo no los podía contener sino que además después de ser atacados se unían a la masacre, era como si los infectaran y se volvieran como ellos. Una corresponsal trataba de dar un informe.

Lorna Banson desde la calle 45, esto es una locura, la gente está literalmente comiéndose entre sí. Les aconsejo que no salgan a la calle hasta que la policía controle la situación.

El informe duro poco, una horda agarro tanto al cámara como a la periodista. La cámara seguía filmando, pero Tom no pudo más. Vomito y vomito hasta casi quedarse sin aliento. Hacia ni una hora su vida era normal, mediocre pero normal y ahora el mundo estaba loco, nada parecía tener sentido. Se acerco al sofá y se dejo caer. Aunque los cristales de la puerta eran fuertes y la puerta de solido metal reforzado, los gritos y golpes de los seres se dejaban escuchar. Emitían un lamento insoportable. Tom agarro su pistola y le quito el seguro. ¡Aun no!, pensó dejemos que pase el tiempo a ver qué pasa.

La televisión seguía emitiendo imágenes de gente corriendo. El ejército había tomado las calles, se veían vehículos acorazados y soldados pertrechados mas para una guerra que para un disturbio local.

¡Fenómeno, estos les darán caña! Tom miraba entusiasmado como la guardia nacional abría fuego contra los seres. Estos caían uno tras otro, pero se volvían a levantar. La batalla fue feroz, pero la gente seguía avanzando. Algunos se arrastraban, otros aun faltándole brazos o piernas seguían adelante. Al final los soldados fueron superados y aniquilados. La televisión dejo de emitir. Tom se acerco corriendo y pulso todos los botones, canal a canal. ¡No mierda, no! La televisión también había muerto. Aquellos seres debían haber atacado esas instalaciones o los periodistas las habían abandonado al ver lo ocurrido en las calles.

Bien se acabo. Tom agarro la pistola y se la puso en la sien. El sudor resbalaba por su frente, apretó los ojos y la boca. Los dientes le rechinaron por la presión.

¡Joder! ¡No puedo! Bueno pues si tengo que morir antes me cargare a todos los que pueda.

Abrió la puerta de la sala y camino por el oscuro pasillo C las luces no funcionaban en aquella zona, debió saltar algún conmutador, cerca de allí se escuchaban pasos. Tom sabia que allí no debía quedar nadie y eso no lo tranquilizaba precisamente. El ruido procedía de una de las puertas interiores que había cerrado desde la sala de control. Allí la oscuridad era total, acerco su linterna a la puerta pero no vio nada raro. Agarro la llave y la introdujo en la cerradura, justo en ese momento un ser se estrello contra el cristal blindado. A pesar de haberse partido media cara y cubierto de sangre el cristal, seguía golpeándose contra la puerta, sus ojos muertos se posaron en el. Tom saco la llave de la cerradura y echo a correr. Cuando llego a la sala D cerró la puerta del pasillo y entro en la sala blindada. Nada mas introducir la clave la puerta se abrió. Entro dentro y encendió la luz. Una fila interminable de bombillas iluminaron la estancia. La mayoría de las estanterías estaban ya vacías pero aun había un autentico arsenal, pistolas, rifles, granadas, etc.… aquellos seres se habían equivocado al meterse con él. Porque a diferencia de otros vigilantes, el no custodiaba latas de conserva o ropa, sino las reservas de una fábrica de armas. Agarro todo lo que pudo y salió fuera cerro todas las puertas que daban acceso a la cámara y subió a la pequeña azotea superior. Desde allí podía ver el exterior, a lo lejos se divisaban incendios y algunos helicópteros. La ciudad era un caos y el estaba dispuesto a sembrar un poco de orden.

Agarro un fusil de asalto y comprobó su estado. Acto seguido comenzó a llenar cargadores. Coloco el selector en posición tiro a tiro. Y selecciono a su primera víctima que no era otra que su compañero.

Nunca me caíste bien, pero no mereces vivir así. El disparo retumbo en las cercanías que estaban relativamente tranquilas en comparación con el resto de la ciudad. Los seres se acercaron al escuchar ruido. Tom abrió fuego abatiendo a todos los que veía. A lo lejos vio como algunas personas trataban de huir, soltó el rifle y cogió uno de caza con una enorme mira telescópica. Uno a uno abatió a todos los seres que se dirigían hacia ellos. Cogió unos prismáticos para ver la dirección a la que iban. ¡Joder! Van directos a la peor zona. Tom agarro una granada y la tiro al aparcamiento. El pequeño grupo se quedo paralizado al ver la explosión y aun más confuso al ver a un loco que les hacia señales desde un tejado. Finalmente decidieron que mejor arriesgarse con un loco vivo que con un loco devorador de hombres. Corrieron hacia la fábrica. Tom limpio la zona hasta la entrada. Agarro un subfusil y bajo las escaleras. Corrió hacia la puerta más cercana al grupo. Por el camino recordó que debía pasar por el pasillo donde aquel ser estaba encerrado. Se le helo la sangre. Reanudo la marcha con el corazón latiendo con fuerza. Metió la llave en la cerradura. El ser estaba en frente mirándolo, esperando o al menos eso le pareció. Tom abrió la puerta y rápidamente disparo a la cabeza del ser, esparciendo sus sesos por todo el suelo. Cuando pasaba junto a él vio el mono de trabajo, debía ser algún contratista que se quedo haciendo horas extras, pero como se infectaría, debió ser antes. En cualquier caso aparto esos pensamientos y corrió hacia la puerta exterior, el grupo no estaba a salvo afuera. Abrió la puerta y disparo a todos los seres que vio. El grupo compuesto por dos ancianos, varios jóvenes, un niño y dos soldados se acercaron corriendo. Tom afino la puntería y acabo con un ser justo cuando agarraba por el pelo a una joven. Los soldados debían estar sin munición porque en ningún momento escucho disparos. Por fin llegaron a la puerta. Tom cerró la puerta con llave y les ordeno acompañarles. Una joven grito al ver al ser tirado en el suelo. Tom agarro la llave y cerró la puerta de seguridad. Una vez a salvo se relajo y los miro.

Uno de los soldados le dio la mano. Hola me llamo Dexter pertenezco a la guardia nacional. Tom lo miro a un confuso. Os vi por la tele, os dieron una buena. Dexter bajo la mirada. Así es, salvo Jimmy y yo acabaron con todos. Veo que recogisteis supervivientes, comento tom. Son los pocos que encontramos con vida.

Tom los miro otra vez. Bueno pues ¡bienvenidos a mi fábrica de armas particular!

Dexter lo miro con ojos como platos. ¿Has dicho?, ¿fábrica de armas?

Si, lo cierto es que la estaban cerrando, cuando todo esto pasó. La mayor parte se traslado la semana pasada, pero aun queda un autentico arsenal. Todas las puertas exteriores e interiores están cerradas. Si seguís este pasillo hacia la izquierda os llevara hacia la sala de seguridad y hacia la derecha a la cámara donde están las armas. Os aconsejo que vayáis a la sala de seguridad hay un gran sillón donde podréis descansar algo, después bajare al comedor de la fábrica, estoy seguro de que aun debe haber algo de comer.

¿A dónde vas tú? Pregunto Dexter.

Voy a la azotea, a ver como está el patio.

Tom subió la escalera y se asomo con sigilo, procurando no dejarse ver. Fuera en el aparcamiento la muchedumbre se había diseminado. Algún ser deambulaba en las sombras, pero por lo demás las calles estaban tranquilas. A lo lejos seguía ardiendo algunos edificios, ya no había movimiento en el cielo, los helicópteros debían haberse marchado lejos de allí. Un ruido tras él le sobresalto, se volvió rápidamente apuntando por el subfusil a una joven. Ella sobresaltada lo miro.

Perdona soy Jean, quería darte las gracias, de no ser por ti ese ser me habría devorado.

Vaya, tu eres la chica a la que le querían hacer un corte de pelo. No hay de qué. Tom volvió a mirar a la calle. A lo lejos empezaba a verse movimiento. Decenas de cuerpos renqueantes se acercaban con torpeza y sin disimulo alguno.

¡Mierda! Esas putas criaturas no se cansan nunca. Grito Tom. Entonces escucho un ruido ensordecedor. Varios cazas surcaron el cielo llenando la noche con los estruendos de sus misiles. Las explosiones iluminaban las calles, los edificios ardían y se derrumbaban. Parecía como si quisieran demoler la ciudad entera para acabar con esas criaturas, pero eso no serviría de nada, pensó Tom. Siempre quedaría alguno en alguna alcantarilla, bajo los escombros, aunque acabaran con la mayoría, unos pocos supervivientes podrían provocar la infestación otra vez. Tom agarro un fusil que tenia lanzagranadas y disparo al aire justo cuando un avión venia en su dirección. Tom vio como el piloto hacia un giro inesperado que daba a entender que había visto la explosión, pero ¿habría entendido el mensaje?

El ruido atrajo a más y más seres, cuando los aviones dejaron de bombardear, las calles estaban llenas de miles de ellos. Y ahora todos parecían dirigirse a la fábrica. Tom mando a Jean abajo y le ordeno que avisara a los demás para que cogieran todo el armamento que pudieran cargar y subieran al tejado. De ponerse mal las cosas, la azotea seria el sitio más seguro.

Cuando todos subieron tom recordó que apenas si tenían comida, pero los ruidos en la parte de abajo llamaron su atención. Se acerco a uno de los laterales de la azotea y después miro el resto de posiciones. La cosa se ponía mal. Los seres estaban intentando entrar por todas las puertas, no tenían mucha fuerza pero eran tantos, ejercían demasiada presión sobre las puertas y no todas estaban diseñadas para aguantar mucho. Pronto escucho reventar algunas puertas. Ni siquiera las puertas con cristales blindados aguantarían mucho tiempo, y el tiempo acabo dándole la razón. Se escuchaba ruido de cristales rotos y pasos torpes tropezando en la oscuridad.

¡Mierda! Agarro su arma y disparo a los goznes que sostenían la pequeña escalera que daba acceso a la azotea. Tom miro al grupo. Ahora ellos no podrán subir, pero como se amontonen abajo, esos desgraciados podrían escalar. Cerro la tapa y la atranco. Lentamente se fue retirando a un rincón de la azotea y se sentó en el suelo. Se llevo las manos a la cabeza y se tapo los ojos. Necesitaba pensar. El resto del grupo se estaba poniendo nervioso al escuchar tan cerca a los seres. Tom cogió su pistola y la miro fijamente, pensó en pegarse un tiro y terminar de una vez con aquella pesadilla, al fin y al cabo el no era responsable de aquella gente ya había hecho demasiado por ellos. Bajo la azotea se escuchaban los lamentos y pisadas. No tardarían mucho en encontrar la manera de subir. Todos estaban asustados y miraban fijamente a Tom. Dexter se acerco a él, ¿qué hacemos ahora?

Tom lo miro incrédulo. Y ¿me lo preguntas a mí? Tu eres el soldado, que quieres que haga yo. Dexter lo miro. Si, es cierto soy soldado. Pero yo no he sabido proteger a esta gente, ni a mis amigos, el único que ha sabido ser un líder y salvarnos el pellejo eres tú. Me da igual que locura se te ocurra, tu dinos que hacer y todos te seguiremos. Tom se rasco la cabeza con la pistola. Tío, no soy un líder ni quiero serlo. He tenido suerte y hasta ahora hemos sobrevivido pero eso es todo, a partir de aquí deberéis buscaros la vida. En lo que a mí respecta cuando se acerquen esas cosas me volare la cabeza. No tengo ninguna razón para seguir luchando. Dexter maldijo en silencio y se alejo de allí. La trampilla de la azotea comenzó a zarandearse, de alguna manera habían conseguido llegar arriba. Dexter miro a Tom que ya le había quitado el seguro a su arma y con un guiño le indico que todo se acababa. Fue en ese momento cuando un niño se acerco a Tom.

Señor usted nos va a salvar de esas cosas, ¿verdad?

Tom lo miro. Hijo yo no sé que puedo hacer…. El niño lo miro entre lágrimas. Entonces ¿nos van a comer? Tom se maldijo a sí mismo. Se levanto acaricio la cabeza del chico y le dijo. Nadie te va a comer mientras yo esté aquí. El niño se abrazo a su pierna y sonrió. Tom miro a Dexter. Quiero que todos carguéis las armas y la comida, quitad los seguros y estad alerta. Bajaremos a la azotea inferior, desde allí hay una escalera que da acceso a un patio trasero donde está aparcada una furgoneta. Las llaves están en la guantera. Dexter acompáñalos y asegúrate de que lleguen vivos. Y otra cosa si en diez minutos no estoy abajo sácalos de aquí. Dexter lo miro, dudando. Tom capto su nerviosismo. No querías que diera las órdenes pues ¡obedece! Dexter asintió, se acerco a el y el dio un fuerte abrazo. Tom vio como el grupo se alejaba escaleras abajo. Los vio caminar por la azotea inferior y bajar hasta el patio. Dexter y el otro soldado aseguraron la zona mientras el resto subían a la furgoneta. Sin encender el motor ni las luces esperaban allí. Pero los seres rompieron la trampilla y comenzaron a subir. Tom los acribillo sin compasión, se acerco a la escalera pero comprobó que la azotea inferior y el patio comenzaban a llenarse de criaturas. Estaba atrapado. La furgoneta se puso en marcha y se alejo de allí rápidamente. Ahora estaba atrapado y solo. Trepo por una chimenea lo más rápido que pudo, con horror vio como se le caía la bolsa con la munición extra. Ya solo tenía un cargador y la pistola. Siguió subiendo hasta que ya no tenía escapatoria. Uno a uno fue eliminando a todos los seres que conseguían trepar. Pero pronto se quedo sin balas. Tiro el fusil contra la cabeza de uno, consiguiendo desestabilizarlo y hacerlo caer. Pero vio como se volvía a levantar. Saco su pistola y se la puso en la cabeza, no quería morir pero mejor una bala que ser devorado. Apretó el gatillo. Tom apretó los ojos, pero nada sucedió. Saco el cargador y comprobó que estaba vacio. ¡Dexter! Grito.


Dexter circulaba lo más rápidamente posible con las luces apagadas, atropello a varias criaturas en su camino de huida. El grupo estaba muy disgustado por abandonar de esa forma a su salvador, pero comprendían que no había otra opción, si se hubieran quedado, habrían muerto todos allí.

Dexter suspiro aliviado al comprobar que había acertado con la ruta y ahora se alejaban de la ciudad por una carretera secundaria. Atrás después de unas cuantas horas de viaje, la mayoría estaban dormidos. Algunos no podían ni pensar en cerrar los ojos del miedo que tenían y Dexter apretaba los ojos para intentar ver mejor la carretera y sobre todo no dormirse. Fue entonces cuando dos jeep salieron a su encuentro. Varios hombres armados se acercaron a ellos apuntándolos con sus armas. Dexter les grito su rango y numero. Los soldados inspeccionaron la furgoneta y los condujeron a su base.

Dexter se entero y transmitió al grupo, que el ejército iba a bombardear la ciudad hasta no dejar piedra sobre piedra.

Todos se miraron, nadie quiso admitirlo pero todos pensaban en Tom. Solo, abandonado y encima si no lo mataban los zombies lo haría el bombardeo.

Un helicóptero se aproximaba, solo unas pequeñas luces delataban su posición. Lentamente se acercaba hasta que acabo posándose cerca de ellos. Varios soldados saltaron del helicóptero. Tras ellos apareció un hombre. Todos los del grupo se quedaron asombrados. El niño del grupo salió corriendo hacia el helicóptero. Allí con cara de pocos amigos y con un puro en la boca estaba Tom. El niño se le agarro a la pierna, Tom lo agarro y lo cogió en brazos. El grupo entero corrió hacia el helicóptero entusiasmados al ver a su salvador con vida. Dexter se acerco a Tom y le puso una mano en el hombro. Tío eres duro de pelar.

Tom le sonrió. Y tu un ¡cambrón! me vaciastes el cargador de mi pistola, no me quedo otra que ingeniármelas para escapar.

Bueno ahora veamos la fiesta. Todos se giraron al escuchar los aviones, esta vez no eran cazas sino bombarderos. La noche se ilumino a la luz de las explosiones. El bombardeo fue tan intenso que durante horas la noche parecía haber dejado paso al día.

La pregunta que todos se hacían era, ¿acabarían la bombas con todos los seres?

Le doy a este relato
puntos

sara dice:
13/10/2011
ME HA GUSTADO MUCHO. PARA CUANDO OTRO?

GATITA dice:
22/09/2011
Ha sido acojonante y lo mejor el final, que da opción a otra parte.

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