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Punto final
Participante 68 - Concurso Nación Rolera - 0 Comentarios - Puntuación: 17 puntos (VOTAR)
Espacio, cerca de Marte Cuando la Tierra explotó, él no podía contener las lágrimas. Echó la cabeza hacia atrás y dejo que las emociones que tanto le alteraban se manifestasen libremente. Los sollozos sacudían su cuerpo con pequeñas convulsiones.
Espacio, cerca de Marte
Cuando la Tierra explotó, él no podía contener las lágrimas.
Echó la cabeza hacia atrás y dejo que las emociones que tanto le alteraban se manifestasen libremente. Los sollozos sacudían su cuerpo con pequeñas convulsiones. Una voz metálica, desprovista de capacidad para entender los sentimientos que le azotaban resonó en el cubículo:
- Activando pantalla de plasma para desviar impacto de micro meteoritos.
La voz del ordenador principal funcionó como un jarro de agua fría que devolvió a Juan a la realidad. Limpiándose las lágrimas con las manos, avanzó desde el panel de observación, ahora inútil al estar activada la pantalla de plasma, y se acercó a la sala de de control, un minúsculo cubículo atestado de botones y pantallas que conocía igual que su propio cuerpo. Sintiéndose vacío por dentro, puso rumbo a Marte y deseo que nada de esto hubiese ocurrido nunca.

Marte, base Ares 02
Lucía estaba en el hangar cuando ocurrió el desastre. Durante los primeros instantes, que ella le parecieron horas, no pudo moverse, ni siquiera estaba segura de seguir viva. La Tierra, su mundo y el de doce mil millones de humanos había desaparecido en una rabiosa explosión de fuego y caos. Después movió un pie, luego otro y hecho a correr hacía el centro de control mientras su cabeza intentaba marcar las prioridades.

Al entrar en la reducida central de comunicaciones, chocó contra la catatónica figura de Jacob, que después del golpe seguía sin reaccionar.
Lucía cogió por los hombros al enclenque polaco y lo sacudió.
- Jacob, …
La mirada de este seguía perdida.
- Ha explotado, ha explota …
Un rastro de baba se dibujaba entre la escasa y descuidada barba del hombre.
- ¡JODER, Jacob! ¡Ya lo he visto! ¡Y nosotros nos vamos a ir al infierno dentro de nada! Así que céntrate, ¿Qué te muestran los sensores?
Dos bofetadas, que sonaron a disparos, consiguieron devolver algo de realidad a los ojos de Jacob. El astrofísico polaco se coloco las gafas, algo inclinadas tras las duras bofetadas, y prestó atención a dos monitores que parecían volverse locos.
- La fuerza de la explosión se sale de las escalas … no ha dejado nada, nada … las órbitas están sufriendo cambios importantes … Mercurio corre riesgo de colisionar con el sol, todavía es pronto para saberlo … el problema inmediato lo constituyen los meteoritos situados entre la Tierra y Marte … vamos a tener bastante jaleo aquí.
Lucía asintió en silencio. De camino había calculado la mayor parte de las consecuencias de la desaparición de la Tierra en el Sistema Solar.
- Avisa a las cúpulas, es probable que sea más seguro colocarnos en órbita geosincrónica empleando el propio planeta como Escu …

Una luz naranja se encendió mientras el pitido del ordenador se hacía notar estridentemente.
Jacob parpadeó.
- Una nave, viene hacia nosotros. Se identifica como el Foreigner, tiene un código correcto y actualizado, pertenece a la Fuerzas Europeas.
- Autoriza su descenso, dile que vaya con cuidado, tal vez tenga datos de lo ocurrido. Y llama a Talbot, dile que vuelvan desde las cúpulas. Que organicen convoys hasta aquí, si queremos movernos para evitar los meteoros debemos ser rápidos.

Media hora después
La nave, de reducidas dimensiones, aterrizo como un delicado animal de varias toneladas relleno de fuego.
La bióloga y el astrofísico esperaron a que se disipase el calor durante unos minutos antes de conectar el túnel a la escotilla. Por el vieron descender a un individuo alto, moreno, con el cabello oscuro con numerosas vetas grises.
Lucía, con una complexión atlética que contrastaba con el cuerpo de su colega, salió disparada hacia el desconocido. Al llegar, le agarró de los hombros.
- Lucía Gómez, jefe del Programa Científico del Ares 02 ¿Esta bien?
El hombre asintió sin mover los labios.
Jacob se acercó
- ¿Esta bien? ¿Su nave sufrió algún impacto? ¿Cómo se llama?

El hombre respondió concentrándose en las palabras.
- Estoy bien. Juan.
Algo en la voz del recién llegado provocó un escalofrío a Lucía. Una parte de su cerebro más primitivo reaccionó, identificado la voz con un depredador. La joven científica intentó tranquilizarse, razonando que no estaba en una situación normal. Sin embargo se fiaba de sus intuiciones: le ayudaban a tomar las decisiones, que como le decía su padre, viejo militar de una larga estirpe, debían ser rápidas y si era posible correctas, pero rápidas.
Dio un paso atrás.
- ¿Sabe que demonios ha ocurrido?
El recién llegado demoró durante unos instantes la respuesta.
- Un ataque. Un raza no humana.

Lucía negó con la cabeza
- ¿Un virus? Las muestras encontradas hasta ahora parecen ser inocuas y tienen problemas para sobrevivir a los rayos ultravioletas que…
- NO.
La respuesta del extraño sonó como un mazazo.
- Una raza inteligente, que ha valorado a los humanos y ha decidido eliminarlos. Uno de ellos provocó una detonación a nivel molecular en la Tierra a coste de su propia vida, el otro acaba de llegar a Marte para destruir la única base extraterráquea.

Jacob y Lucía retrocedieron mientras el cuerpo del recién llegado rielaba y se transforma en una especie de gas que se expandía como si estuviese confinado en un enorme recipiente. Era como ver un espejo oscuro crecer hasta el cielo.
Enloquecidos, echaron a correr y Lucía arrastró a su compañero hacia la nave más cercana, la BioLab 03.
Sin esperanza de lograrlo, pusieron en marcha los sistemas ignorando los protocolos de seguridad.

Minutos después. el extraño observó como se alejaba la nave y retraso el momento que pondría punto final a la Humanidad. Juan. Ese había sido el nombre que escogió. El autor del Apocalipsis. Miró como la nave de Lucía escapaba y mentalmente contó hasta le pareció suficiente para escapasen. No era algo racional, pero pensó que se sentiría mejor si, además de suicidarse, acabar con la vida de millones de seres pensantes y dos planetas, no eliminaba por completo una especie. Había algo sacrílego en exterminar a toda una raza y el no iba a hacerlo

El pensamiento lo reconfortó durante las décimas de segundo que le quedaban antes de la explosión. La decisión de su pueblo había sido excesivamente cruel. Los humanos no eran una amenaza.


Academia de Exoarqueología

La imagen se congeló mientras Marte explotaba.

- Treinta años después, la especie humana acabó con el 90% de la vida en todo el Universo en su búsqueda de venganza. La especie de Juan, los crono-navegantes, tenía razón: eran una amenaza.
Las luces se encendieron y los sistemas de simulación dejaron de ofrecer a los amorfos espectadores la recreación que el grupo de investigación había preparado.
La onda mental volvió a golpear los receptores telepáticos de los alumnos:
- Tengan en cuenta que este es el fruto de décadas de investigación y de la libre interpretación del grupo de recreación histórica. Cómo siempre, existe un margen para el error, pero es una base aceptable: pudo suceder así, y si bien los detalles son meras elucubraciones, nos sirven para conectar a nivel emocional con los implicados. Para el trabajo en grupo de este cuatrimestre, deben…

Le doy a este relato
puntos

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