Relatos de Concurso Nación Rolera |
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Participante 86 |
El ruido de los cascos de los caballos golpeando contra el suelo de piedra es como un trueno en el patio de la prisión. Cuatro jinetes detienen el galope furioso de sus monturas en medio de la neblina nocturna. |
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Participante 85 |
El señor K es mi amigo y a pesar de ello, jamás nos hemos tuteado. Él dice que los amigos, los verdaderos, siempre se deberían tratar así, con respeto, que el tenernos confianza no implica la pérdida de éste.... |
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Participante 84 |
Mi perro, que siempre durmió a mis pies, recibió el patadón acostumbrado de mi desperezamiento. Pero el rito habitual de que se lanzara sobre mí para chuparme absolutamente toda la cara y de que recibiera un cross de mi puño derecho, no se reprodujo esta |
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Participante 83 |
Bajo el valle que oculta a los descendientes utópicos, surge la mujer que liderará el declive generoso. No habla desde tiempo gerencial excéntrico, más juzga a quien debiera lo que el misticismo no puede. |
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Participante 82 |
Después de la muerte no viene el olvido, no por lo menos de aquello que tú me diste, de lo que alguna vez sin remedio me fugaba al pasado para recordar. |
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Participante 81 |
La casa es un timbre que debe sonar. La gente que la habita espera por un día para que lo haga. Las losas están quietas y sueltan un poco de cemento, como los empastes, a punto de perderse en la saliva. |
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Participante 80 |
Le dijeron que un viaje le sentaría bien; entonces empacó y partió. Viajar parecía buena idea; sobre todo porque no volvió a tener paz desde el momento en que encontró aquella fotografía entre los papeles olvidados, y los recuerdos empezaron a pintarse tí |
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Participante 79 |
Era la noche en que todo era posible. Una miríada de estrellas brillaba sobre la ciudad adormecida mientras las lunas proporcionaban luz suficiente para las fiestas que celebraban los nobles desvelados. Arrebujada en la oscuridad y vestida de sombras, una |
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Participante 78 |
La Luna, roja y solitaria, no iluminaba nada. Las pocas estrellas que se vislumbraban en el cielo no tenían la fuerza suficiente para atravesar el manto de nubes que cubría esa noche. Turo sabía que era una noche especial. |
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Participante 77 |
Nuestro galeón navegaba a buen ritmo en la inmensidad del Atlántico gracias al generoso viento de popa; llevaba rumbo a las Indias, concretamente a Panamá territorio dependiente del virreinato del Perú; el navío era propiedad de la corona y llevaba a bord |
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Participante 76 |
Parece mentira que nos encontremos en este punto sin retorno. 600 años juntos y es justo hoy cuando decides irte, por una tonta discusión. Hemos pasado guerras, epidemias, desastres nucleares y naturales… pero supongo que mis pequeñas manías te han hartad |
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Participante 75 |
7 de Noviembre de 20....
Aquella mañana salí de casa sin rumbo, sin esperanzas, sin ánimo de nada. Eran las nueve de la mañana y hacía un frío de mil demonios. Cogí las cuatro cosas imprescindibles y necesarias para poder llegar donde tenia pensado, a ni |
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Participante 74 |
Me despido de mi mismo atado a los mandos del taxi que cada día conduzco; me dejo ahí, indiferente reproducción de cartón mate y voy siguiendo el trayecto a casa mientras la luz azul del atardecer se hace de la basura diseminada por las calles. |
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Participante 73 |
Sería un buen título para un poema, pensó Jacques LeGuanec dándole una buena chupetada a su pipa. Aquellas reflexiones solían llenarle de una gran paz, como si hubiera descubierto un nuevo engranaje de la enorme maquinaria que compone el universo. |
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Participante 72 |
Sábado, 4 de Marzo, 10:21 AM
Era una de la muchas chicas que él había matado. La estaba atando sin piedad con las manos detrás de la silla con unos nudos implacables aunque ella le suplicaba entre lágrimas que no lo hiciese. |
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Participante 71 |
Tendrán que realizar el mejor relato o cuento que se les ocurra en el tiempo exacto de una hora a partir de este instante, dónde precisamente el tiempo será su único condicionante, ya que gozarán de libertad absoluta para elegir narrador, espacio y tiempo |
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Participante 70 |
Se despertó una vez más con el terrible dolor que castigaba su cabeza. Su cuerpo temblaba, las manos sudaban y la boca la tenía seca; era notable la deshidratación causada por la cantidad de alcohol que había ingerido. |
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Participante 69 |
El calor de la hoguera se fue apagando poco a poco. A Alwyn le entusiasmaba ver el tenue baile de las llamas antes de ir a la cama, y acercarse hasta casi chamuscarse las cejas, tanto, que muchas veces su abuelo le reprendía. |
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Participante 68 |
Espacio, cerca de Marte
Cuando la Tierra explotó, él no podía contener las lágrimas.
Echó la cabeza hacia atrás y dejo que las emociones que tanto le alteraban se manifestasen libremente. Los sollozos sacudían su cuerpo con pequeñas convulsiones. |
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Participante 67 |
Como evento culminante de las fiestas patronales de los trabajadores del puerto marítimo de Cartagena, organizaron para el día siguiente una corrida de toros a las cuatro de la tarde en la plaza principal... |
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Participante 66 |
La noche ha caído como una maza de cinco kilos sobre las paredes de una casa por derrumbar, demoliendo mis sentidos. La oscuridad me impide ver lo que se agita entre las sombras. El silencio nocturno se llena de sonidos anónimos. |
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Participante 65 |
Mis pensamientos empezaban de nuevo a parecerse a los peces chinos de un acuario. Nadaban en un hábitat que les resultaba extraño, si bien estaba artificialmente preparado para ellos, y se comportaban agresivos y nerviosos de un modo en absoluto inesperad |
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Participante 64 |
Cuanto tiempo a pasado ya y aun seguimos andando por el mismo camino, un camino lleno de viajes de aquí a haya, de viajes que luego se olvidan, de viajes al otro mundo. |
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Participante 63 |
Dicen que los buenos escritores tienen vidas tormentosas y que sus relaciones sentimentales se cuentan por fracasos. Dicen de los buenos escritores que se sumergen en dolor y relamen penas para poder escribir un texto. |
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Participante 62 |
Vas descalza con el vestido untado, bajo el cielo que estila de pàjaros. Te recargas en el tamarindo al que te gusta ir para soñar con los milagros y me llamas y voy... |
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Participante 61 |
Parada frente el espejo, Marta se ve más gorda y no sabe a que atribuirlo, “más tarde paso por la farmacia y me peso, porque si le pregunto me va a sacar cagando”, se arregla un poco el pelo y decide que así está bien |
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Participante 60 |
No creo que nadie llegue jamás a leer esto. Es demasiado dificil, absurdamente complicado, de una imposibilidad teńida con extrańezas. El día de mańana, quizás dentro de veinte o treinta ańos, a nadie se le ocurrira rebuscar entre las |
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Participante 59 |
Faltaban cuatro días para que la Hermana Asunta pronunciara los votos definitivos y en vez de la paz celestial prometida y prevista, las tentaciones de la carne palpitaban a flor de piel. |
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Participante 58 |
El viento ululaba y las hojas de los robles se movían en un vaivén incesante, rítmico y de alguna manera, estremecedor. Ligeras ondulaciones se formaban en el tranquilo Lago de Eternidad y sólo el distante sonido... |
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Participante 57 |
“Me lo confirmaron hoy; ahora está a su nombre. Use Ud. mejor el pasaje. No veo cuándo podría hacerlo yo”.
En algún sitio de las memorias palpitan esas palabras. Mirándolo bien, desde la distancia que permite el tiempo. |
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Participante 56 |
Cuando lo conocí era una niña. Una niña pobre, flaca, sucia e insignificante. Vivía con mi familia en una casucha acurrucada bajo un puente que debía pertenecer a la circunscripción más mísera de Paris. |
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Participante 55 |
La escuela, una obligación a la que el pequeño Daniel no conseguiría escapar esta vez. Ya lo había intentado todo; el fuerte resfriado, el dolor de cabeza, las nauseas, el accidente provocado... |
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Participante 54 |
La luna pasaba sus días con tranquilidad, con la felicidad de los niños pequeños, hasta que un día cayó en la cuenta de que estaba sola. Miró a su alrededor y vio lo lejos que se encontraban las estrellas, el sol, la tierra... |
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Participante 53 |
Juan tenía una de las enfermedades más raras del planeta. Todo comenzó la noche en que, navegando por la red en busca de información actualizada para un trabajo académico sobre sexualidad y placer... |
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Participante 52 |
Provincia de Córdoba, centro geográfico de la Argentina continental. Todo un arcano. Será por eso que en la región noreste de la provincia suceden cosas, digamos difíciles de explicar. |
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Participante 51 |
Una lágrima resbaló por mi mejilla mientras contemplaba la lápida. Bajo ella yacía el cadáver de mi esposa. Eso era todo cuanto quedaba de cinco años de matrimonio: una lápida con su nombre y un puñado de huesos. |
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Participante 50 |
Los árboles no tenían pájaros en sus ramas; por no tener, no tenían ni ramas; se habían derretido. Decir que hacía calor sería como afirmar que el Sahara tiene arena o que el Océano Pacífico tiene agua. |
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Participante 49 |
Siempre me había gustado observar a la gente en la parada del colectivo, inventarles un pasado intrigante e imaginar sus futuros inciertos. Se me había ocurrido, una vez, que ese era el lugar donde mejor se los podía conocer... |
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Participante 48 |
Habían pasado días desde que vimos a los últimos que pasaron por el camino. Aunque Riolf opinaba que no era buena idea que nos quedásemos en la encrucijada tanto tiempo, Mrym seguía diciendo que los bandidos no podrían llegar a la costa por otro sitio. |
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Participante 47 |
Y el silencio imperaba en su alma, y el hombre se desnudaba ante aquel que habla en nombre de la presencia divina. |
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Participante 46 |
Perdida, prostituta, cualquiera. Puta. Su voz resonaba en mis oídos una y otra vez como tañido de campana. Apuré el paso tratando de no fijar mi vista en nadie, en mi mejilla izquierda el escozor de un golpe... |
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Participante 45 |
Elena, la esclava de sus deseos que eran limpios, encendidos de reto y de deseo. Sumisamente extendió las muñecas para que abriera sus cadenas. Y entonces Mantike sonrió con tristeza, representando un ritual de humillación como si fuera un ritual de liber |
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Participante 44 |
Esa mañana un gran caballo rompió con la tranquilidad del asentamiento de Ribe, al este de Danmark.
Los habitantes del pueblo quedaron sorprendidos al ver aquel gran hombre con fiero aspecto dirigirse hacia la casa del joven Leif Danvork. |
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Participante 43 |
A los cuatro años pintaba con un dominio del color pasmoso.
A los seis expuso en New York, Sidney, Amsterdad, Lugo y una estación orbital. Un artista revelación. Era hijo único, por supuesto. Su padre llevaba sus negocios, su madre posaba para él. |
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Participante 42 |
Tres horas de ayuno. Así que sigo soñando porquerías para no pasar hambre sin mi alimentación esencial del día que es el desayuno.
Sueño imágenes distendidas del aparato que me espera en el blanco inmaculado del hospital, simulando no ser sucio, excusánd |
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Participante 41 |
Alejandro se vio a sí mismo en una abarrotada calle de una ciudad extraña que distaba mucho de ser su Valencia natal. Bajó unas escaleras y entró en un túnel del metro. |
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Participante 40 |
La historia que continuación les voy a contar no hace mucho que sucedió, todos los que asistíamos a la escuela Don Miguel Hidalgo Costilla la conocemos, pero muy pocos saben lo que realmente paso el primero el 1 de julio de 1998.. |
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Participante 39 |
Era un bar sórdido, lleno de humo y sombras, la renuente luminosidad apenas alcanzaba para revelar a un puñado de almas en pena colgadas de la barra, aferradas a quitapenas de alta graduación. |
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Participante 38 |
—¡Demonios! —Esta palabra sale de mi boca como una exhalación y, por un momento, siento como si se me fuera la cabeza...
Echo otro vistazo rápido a la escarpada pared de roca mientras me ajusto el arnés.. |
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Participante 37 |
El viejo dependiente de la gasolinera miraba asombrado y aterrorizado el caño de la escopeta que le apuntaba directamente a la cabeza. Sus manos temblorosas tanteaban la caja en busca del dinero mientras plañideramente se preguntaba si no serían esos sus |
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Participante 36 |
Jacinto y yo decidimos poner en funciones un centro de salud, que ofreciera medicinas y tratamientos alternativos a la medicina (1) alópata; en una casona que hace más de doscientos años fuera parte de una hacienda... |
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Participante 35 |
Su corazoncito fláccido no pudo soportarlo, por eso se le reventó ahí mismo, y se le vio toser, cubriendo con su mano como si fuera un pañuelo, el trocito de materia carnosa que luego escupió con disimulo. |
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Participante 34 |
Eloan es un mundo opuesto al de donde realmente vengo aunque realmente no es un mundo es tan solo un pedazo de uno mucho mas grande que esta separado por una inmensa barrera .Eloan no es tampoco su verdadero nombre ... |
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Participante 33 |
Muy de mañana, con los primeros rayos de luz, sobre el asfalto frío de la ciudad, mis lentos pasos chapoteaban sobre los charcos que la tormenta de la noche anterior había ido dejando en las desiertas callejuelas. |
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Participante 32 |
Homenaje mudo. El Sr. O habita en una de las casas abandonas en la cima del cerro San Cristóbal. Porque algunas cimas están en las simas. Al pie de la inmensa cruz que vigila silente la ciudad. |
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Participante 31 |
La luz del bar, sin tonalidad definida, en nada difiere de la luz del rincón del escritorio donde escribo el bar. Donde pienso el momento inexplicable en que transcurrió esa leve evasión del orden sagrado, que repentinamente padecí en el bar. |
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Participante 30 |
Este relato fue encontrado en una cápsula del tiempo hallada por un baduino y su camello en alguna parte de la península ibérica, mas tarde intercambiado en un trueque.. |
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Participante 29 |
El yate comenzó a hundirse poco después de sobrepasar las 12 millas náuticas y cuando los pasajeros empezaban a sentirse más seguros de haber dejado atrás la peor parte. |
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Participante 27 |
-Hoy será el último día que me lastimas. (Le grita Olivia a su esposo Gustavo).
-Vuelve a pórtate como una golfa y veras que no será el último.
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Participante 26 |
Se encontraba en posición fetal, desnudo y postrado frente al viejo espejo de la mansión, aquel de quien nadie conocía su procedencia, pero al que todos inconscientemente rehuían. |
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Participante 25 |
Los estudios de los médicos no acusaban epilepsia ni perturbaciones en su actividad cerebral. Tampoco tumores ni aneurismas. Nadie sabía a qué atribuir los molestos trastornos de una persona de tan firme salud como el doctor |
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Participante 24 |
Decididamente, era un extraño destino. Desde que había sido descubierta la existencia de aquel planeta, la Tierra había intentado varias veces establecer contacto para iniciar relaciones amistosas. |
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Participante 23 |
Ocurrió en un lugar de La Mancha, cerca de Chinchilla, en un año cualquiera durante la dictadura franquista, en una finca de la cual es preciso guardo el anónimato, en el tiempo de recolección de las mieses. |
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Participante 22 |
Podía abrir o cerrar los párpados: nada cambiaba. Esa negrura rancia, absoluta, impenetrable, capaz de trazar frente a las pupilas el correr de los diminutos ríos venosos que atraviesan la mirada. |
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Participante 21 |
Estaba de rodillas, frente a mí se encontraba el cuadro de la Inmaculada, mas mi mente se encontraba absorta en una pesadilla incierta. Mi corazón palpitó con violencia cuando la puerta de la ermita se abrió.. |
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Participante 20 |
Una vez admitido el inconcebible resultado de su proceder, no le quedaron dudas de que su vida se tornaría irreversiblemente cruel a partir de ése momento.
Abrió la puerta de su habitación, justo en el momento en que la luna se escondía detrás de una nub |
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Participante 19 |
Las luciérnagas se mecían como copos de nieve, iluminando tenuemente aquella pequeña charca. Su luz se fundía con la de las estrellas que, arriba en el cielo, iluminaban en el claro. |
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Participante 18 |
Las mujeres se pierden porque alguien las prostituye, siempre hay un hombre detrás de ellas que les causó su desgracia, bueno desgracia diría yo, aunque para algunas es su modo de vida. |
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Participante 17 |
El viento tironeaba de las empapadas capas de los veinte jinetes con dedos helados, y la lluvia azotaba sus rostros al compás de las rachas del vendaval. El último rayo de luz del cielo se había extinguido ya hacía, y el fuego vacilante de las antorchas a |
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Participante 16 |
Estar con él era como andar descalza sobre cristales rotos.
Aquel no era mi lugar. Me movía continuamente de una esquina a otra en donde decían que era mi habitación, pero las paredes se iban haciendo más pequeñas, asfixiaban, comprimían, creaban una atm |
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Participante 15 |
Al fin llegó a la cima de la pequeña colina que se alzaba en medio de aquel interminable mar verde. Rauco respiraba agitadamente tras la empinada cuesta. Las manos en las rodillas, recuperando el aliento. Liri le alcanzó con torpeza, trotando sobre sus pe |
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Participante 14 |
Metió, sin contarlo, el cambio recibido en el bolsillo. Su rostro se iluminó al recordar que no había necesitado dar su nombre, ni presentar identificación. Pagó por el servicio y ellos se comprometieron a enviar el paquete. |
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Participante 13 |
Si no fuera porque ciertas reglas de convivencia en sociedad aseguran que golpear, cargar y tirar por la ventana de un tren en movimiento a un pasajero trae como consecuencia problemas judiciales que pueden derivar en una detención |
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Participante 12 |
La ropa blanca tendida al sol me ciega. Me transporta al cielo con sus nubes de luz y al mar con sus intrusos navíos errantes. Transportan víveres y mi desolación. Ahí va él, mi Simón, ajeno al tiempo que lo separa de mi costa, indefenso ante el letargo d |
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Participante 11 |
Boston, 10 de febrero de 2003
Hola, Dorinne, cómo anda la vida hoy?
¿Viste esa canción que dice:
Adónde van las palabras
que no se dijeron
[…]
en qué se habrán convertido mis viejos zapatos?
[…]
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Participante 10 |
Dentro de algún lugar
Lleno de recuerdos viejos
Algo trata de lavarse
De sacudirse el polvo
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Participante 9 |
Al girar la llave de su coche nunca se escucharía una explosión, pero se sentía amenazado. Por ese bicho pálido y de piel colgante que vivía en su garganta a veces, o en su cerebro, o dentro de sus piernas, y las paralizaba cuando tenía que echarse a corr |
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Participante 8 |
Hoy, finalmente, ocuparé la residencia que compré hace ya largos años. La adquirí de un amigo que se radicó en el extranjero y que ya no necesitaría de “esa casucha tenebrosa” como solía llamar Alberto a este conjunto. Pronto nuevas edificaciones fueron r |
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Participante 7 |
Teñida de un espectro luminoso magenta con derivaciones similares a la sangre que fluye oxigenada y pura en las arterias, la cúpula celeste me vigilaba desde las alturas del cosmos en un tiempo indefinido sin estaciones concretas. A mis pies, una ladera d |
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Participante 6 |
Por fin el inspector Ponce pudo irse a casa después de un largo día de calor y problemas, pero bajo la ducha restauradora intuyó que esa noche no iba a poder descansar todo lo que quería y necesitaba. Se acostó sin siquiera tocar el libro que lo tenía atr |
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Participante 5 |
El mas bajo de los dos hombres abrió mucho los ojos.
Jamás en su larga vida había visto algo semejante. En los últimos cien años las ratoneras que los humanos llamaban ciudades habían cambiando hasta limites inconcebibles.
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Participante 4 |
Cuatro horas antes, cuando aún Jorge no había llegado, vinieron los técnicos y colocaron todo. Fue una labor silenciosa, sin mayores contratiempos. La casa era amplia, las panorámicas del comedor eran claras, en parte debido a la buena luminosidad de la h |
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Participante 3 |
La tarde era deliciosa y los parroquianos se agolpaban en las concurridas mesas de una de las más selectas tabernas al norte del Támesis, dónde las luces y las suaves notas de un violín anunciaban más allá de sus puertas los encantos del acogedor salón.
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Participante 2 |
La estación de St Pancras, ubicada en el norte de Londres (entre el edificio de la nueva Biblioteca Británica al Oeste y la Estación King´s Cross al Este), era por aquel entonces la cabecera sur de la Midland Main Line, y el principal punto de partida de |
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participante 1 |
No, usted tampoco me creerá, también dirá que la guerra pudo conmigo, que mi mente fue más débil que mi cuerpo, no me creerá, como ninguno de los que escucharon mi historia en los dos años de reclusión que llevo aquí por abandonar mi puesto...
El general |
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