Hace mucho tiempo en la época en que los piratas gobernaban los mares, existió uno, el cual nos es mencionado en ningún libro, sin embargo, su leyenda superó al tiempo. Era apodado:
Capitán Cráneo.
Su tripulación, sin ser las más grande ni la más sanguinaria, era una de las más odiadas y no por la población en general, ni por el gobierno, sino por los otros piratas. Ya que el capitán y su tripulación se dedicaba a robar embarcaciones piratas.
El apodo de “Cráneo” se lo ganó por que era su costumbre, decapitar a los vencidos, quitarles la piel, pulir el cráneo y colocarlo en la proa del barco. El fue el primero que uso la famosa “bandera pirata”.
En realidad no se conoce mucho sobre su personalidad, simplemente era un hombre callado, fuerte, de mirada perdida. Se dice que sus primeras victimas fueron sus padres y a la primera mujer que violo fue a su hermana.
¿Cómo llego a ser capitán?
Nadie lo sabe con certeza, la mayoría creía que como todo buen pirata, le robó la embarcación y la tripulación a otro.
Sin duda su tripulación le temía, decían que había algo raro en él, algo que no era humano. La forma en que mataba, la manera de caminar en la batalla, abriéndose paso sin esfuerzos mayores, como si de antemano supiera en que momento levantar la espada para defenderse, tirar del gatillo, y siempre sabía quine era le capitán del barco y donde quiera que este estuviese, lo encontraba para darle muerte cortar su cabeza y enseñársela a la tripulación. Generalmente con esto bastaba para que acabara la batalla.
Con una vida como la que llevaba, no era de esperarse que viviera mucho, y un día como cualquier otro, al llegar a una isla a enterrar el botín, su tripulación lo traiciono. Lo metieron en un cofre lleno de monedas de plata, y mientras era enterrado vivo maldijo a toda la tripulación abjurándoles una muerte dolorosa y una vida después de ésta peor aún…
Pero su leyenda no termina con su muerte, muy al contrario, comienza con esta.
Al principio los habitantes de la isla, una pequeña tribu decían que; un esqueleto, rondaba los lugares cercanos al volcán donde fue enterrado el cofre.
La tribu se mudo a otra isla.
Después cuando la tripulación del Capitán Cráneo regresó a la isla para desenterrar el tesoro, en vez de monedas encontró un esqueleto de plata. Pensaron que con el calor del volcán cercano a donde estaba enterrado el cofre se había provocado aquel extraño suceso de que la plata se fundiera con el esqueleto.
Cada uno tuvo su parte, después de un tiempo solo quedaba un solo pirata que conservaba una parte del esqueleto; el cráneo. Una mañana, se le encontró junto a el, sin ojos, sin lengua y sin parte del rostro que dejaba al descubierto los pómulos.
Sus compañeros no hicieron muchas preguntas, supusieron que era un ajuste de cuantas.
La tripulación era la misma que cuando estaba vivo el Capitán Cráneo, a excepción de diez muertos en combate y cinco desertores. Toda la tripulación había olvidado ya lo de la maldición, y sin mayores honores arrojaron el cadáver por la borda.
Pasó una semana sin novedades, hasta que los tripulantes detuvieron sus labores en el barco, una mañana en que fue encontrado el cráneo de plata en un camarote junto a un hombre muerto, sin rastro de piel en la cara sin ojos y sin lengua. Como al anterior echaron el cadáver al agua, pero esta vez se escucharon algunos murmullos entre los presentes…
-¿Quién puedo haber sido?, ¿Por qué motivo? Y ¿Por qué no había rastro de lucha, ni sangre y no se había escuchado grito alguno la noche anterior?
Con todo esto los navegantes se reunieron a conversar:
-¿Alguno de entre nosotros mató a esos hombres?
Nadie sabía nada, y si alguno había sido no diría nada, había castigos entre ellos, o tenía que dar muchas explicaciones. El entonces capitán habló con cada uno de los hombres .Nadie sabía nada. El asunto no pasó de eso y todos siguieron con sus labores.
Tres días después de la reunión, se encontró el cráneo de plata y dos cadáveres en el piso de la cubierta junto a unos dados, al parecer estaban echando a la suerte la posesión del cráneo. Uno de los dos se enfureció por que perdió, mató al otro, le sacó los ojos, la lengua y le arrancó la piel del cráneo, pero ¿quien mató al que hizo esto?....
El capitán decidió colocar a dos guardias a vigilar el cráneo de plata, rolando turnos cada determinado tiempo. Cuando el capitán despertó al día siguiente, encontró el cráneo en la torre del vigía y a un pirata colgado, en el mástil. Pensó que los que custodiaban el cráneo lo habían ahorcado por tratar de robarlo y le arrancaron toda la piel de la cara como escarmiento. Pero, cuando pidió explicaciones a los custodios, ellos le respondieron que no sabían lo que había pasado se quedaron dormidos y cuando despertaron vieron lo mismo que el capitán.
Faltaba mucho para llegar a tierra y la tripulación era comida de tiburones día a día. Y ya solo quedaban cinco a bordo. Una noche en que los pobres temblaban de miedo alrededor del cráneo uno de ellos recordó la maldición y trato de tirarlo al mar…
Días después el barco fue encontrado sin nadie a bordo, lo único peculiar fue que había cinco cráneos alrededor de uno de plata.
El cráneo siguió su viaje hasta una ciudad donde un mercader que fue miembro de la tripulación lo compro creyéndolo de gran valor, a la mañana siguiente la maldición se presento y una vez más se encontró un cráneo junto a el de plata.
Esta leyenda fue encontrada enrollada en un cráneo de plata, en una casa abandonada de donde según se dice, vivía un viejo marino. |