Últimos Relatos |
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Javier Serrano Manzanares |
Ahora el hombre disfrutaba del miedo del niño. Alimentaba su espíritu infernal con degeneradas risotadas, con el castigo físico y psíquico que estas infligían en la presa que se debatía entre sus manos. |
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Paula Liberal Cárdenes |
Mamá me recibió con los brazos abiertos y con los ojos enrojecidos de pasarse la noche llorando. |
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Jorge Holgado Torres |
Los ojos se me llenan de lagrimas, de rabia , de frustración, de alegría. |
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Javier Salvador Gago |
Esta misión se la había encomendado el Emperador Gardet en persona a nuestro héroe |
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Alejandro Menéndez |
El Club Faeriesworth de Praha se encontraba en el 45 de la avenida Invernskä, a cinco minutos del río, en un solemne y duro edificio de poca altura. |
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Juan Mari Sauras Pelegrín |
La solitaria figura recorría las neblinosas calles con decisión y rapidez, creando un halo de tenebrosa majestuosidad. |
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José Reyes |
Un cuerno sonó no muy lejos de él y lo saco de su ensimismamiento, había llegado la hora. |
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Juan Morena Gelabert |
Cuando lo leí me pareció inquietante. Jamás entendí porque no lo denuncié ante el servidor. |
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Carlos Arrieta Suárez |
Nunca confíes en tu suerte si te enfrentas al dios del cambio. |
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Participante 86 |
El ruido de los cascos de los caballos golpeando contra el suelo de piedra es como un trueno en el patio de la prisión. Cuatro jinetes detienen el galope furioso de sus monturas en medio de la neblina nocturna. |
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